Hoy en Radio

Despojados del viejo hombre

La vida cristiana es una calle de doble sentido. Aunque Dios siempre cumple con su parte del trato, debemos elegir obedecerlo cada día. Esto comienza cuando aceptamos por fe la oferta de salvación de Dios y el Señor nos crucifica, sepulta y resucita espiritualmente, y nos sella con el Espíritu Santo de la promesa. La cual es una salvación que nunca llegaremos a perder ni nos podrá ser quitada.