Mientras sea de día

Con las cadenas del comunismo ya en el pasado, la generación de mayor edad de Ucrania recupera la esperanza perdida del evangelio.

Julia Oblets tiene tanto un sentido de paz como uno de urgencia en su ministerio. Paz, porque la Palabra de Dios está salvando a muchos en las ciudades y pueblos de Ucrania donde sirve su equipo. Urgencia, porque a quienes sirven se les está agotando el tiempo. Julia es la directora de Marcel Fund Ministries, una organización benéfica cristiana que se preocupa por los ancianos, compartiéndoles el evangelio y orando con ellos, mientras les llevan alimentos y suministros.

Julia Oblets

Julia Oblets dirige un equipo de voluntarios en Ucrania que se ocupan de las necesidades físicas, emocionales y espirituales de los ancianos.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.
—Juan 9.4

Muchos de los ancianos en Ucrania viven en la pobreza. A menudo tienen hambre, carecen de medicinas, y viven aislados. Algunos no tienen electricidad ni agua corriente. Su situación es ya, de por sí, bastante difícil; pero esta generación sufre de otro problema que quizás sea aún más profundo: recuerdan cómo era la vida bajo el reinado brutal de Josef Stalin. Ucrania formó parte de la Unión Soviética de 1922 a 1991. La política comunista favoreció el desarrollo del colectivo sobre el individuo. Llevado a su extremo, este concepto devastó el sentido de autoestima de las personas.

“La dinámica fue destruir”, dice Debbie Sutton, presidenta de Marcel Fund, “destruir al individuo, destruir a la familia, destruir a la nación”. Las generaciones más antiguas en Ucrania crecieron bajo la censura, sin libertad de expresión, y como consecuencia perdieron su identidad personal. “Así que padecen la sensación de no ser necesitados, queridos ni valorados”.

Los servicios de atención médica fueron, y siguen siendo, escasos hasta el punto de que los voluntarios de Marcel Fund tienen que enseñar a los ancianos cómo usar un cepillo de dientes. “Nadie les ha mostrado el valor de cuidarse a sí mismos”.

Cuando las personas no saben valorarse, les es difícil imaginar a un Dios que las ame. Y, como el gobierno comunista promovió el ateísmo, nadie los alentó a intentarlo. La religión fue ridiculizada y las escuelas enseñaban que Dios no existía. “Si bien había algunos creyentes durante los días en que la iglesia estaba en la clandestinidad”, dice Debbie Sutton, “la gran mayoría de los ucranianos no creen en Dios ni entienden por qué [la fe] es tan importante para nosotros”.

Cuando las personas no saben valorarse, les es difícil imaginar a un Dios que las ame.

Elderly woman with In Touch Messenger

Durante varias generaciones, al pueblo ucraniano se le ha enseñado que Dios no existe. Hoy, muchos escuchan la verdad por medio del Mensajero de En Contacto.

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es.
—2 Corintios 5:17

Hoy en día, la práctica religiosa puede ser algunas veces solo cultural. La gente puede pensar que la asistencia ocasional a la iglesia los hace cristianos. “Pero”, dice Julia Oblets, “no saben lo que significa creer. Tal vez hayan escuchado acerca de Dios, pero no saben quién es Jesucristo. No lo conocen como Salvador”.

“Así que para nosotros”, continúa Julia, “es muy importante decirles la verdad. A veces eso cambia sus vidas justo antes de morir”.

Porcentaje de la población de Ucrania mayor de 65 años:

16% of the elderly, or 7 million people

El Mensajero de En Contacto ayuda a los trabajadores de Marcel Fund a compartir el verdadero evangelio de Jesucristo. Mientras llevan comida y agua, pasta de dientes y pañales para adultos a las aldeas, traen el Pan de Vida. Explican a los corazones desgastados que nunca se han sentido vistos, necesitados o deseados, que hay un Dios que dice: “Antes que te formase en el vientre te conocí” (Jer 1.5). Un Dios que los creó con valor y propósito, quiere pasar la eternidad con ellos, y proveyó el medio, por medio del sacrificio de su Hijo.

El Mensajero les da la oportunidad de escuchar esta verdad por sí mismos. El dispositivo reproduce en voz alta la Palabra de Dios y docenas de sermones a los muchos que no tienen una Biblia, tienen problemas de visión o están postrados en la cama.

Marcel Fund Ministries ha distribuido unos 1.300 dispositivos Mensajeros a personas mayores en Ucrania. “Y ellos escuchan y escuchan”, dice Debbie Sutton. “Algunos de ellos han escuchado el contenido entero dos o tres veces, y se han convertido a Cristo”. El Mensajero se convierte en una fuente de consuelo, compañerismo y aprendizaje. El escuchar que “fueron creados con un propósito... y que Cristo los ama”, afirma, “es algo profundo para ellos que les cambia la vida”.

Número de trabajadores de Marcel Fund en Ucrania:

35


Número de regiones en Ucrania donde los trabajadores de Marcel Fund están activos:

17 de 27

Y Dios está multiplicando su palabra. En hogares de ancianos, los voluntarios pueden utilizar un solo Mensajero en voz alta para 8-12 personas en una habitación. A medida que los residentes se interesan en este Dios de amor y de perdón, se forman grupos de estudio bíblico, a veces con 20-30 participantes. En un poderoso movimiento del poder de Dios, se ha sabido de reuniones semanales de hasta 200 personas. Este es un impacto mucho mayor, dice Debbie Sutton, de lo que sería posible con el ministerio individual.

Julia y su equipo saben que aquellos a quienes cuidan se acercan al crepúsculo de sus vidas. “Creemos que nuestro ministerio es muy necesario”, afirma. “No hay tiempo para pensar, solo actuar”.

En sus 20 años de existencia, Marcel Fund Ministries ha visto a miles de personas encontrar una vida nueva en Cristo. Desde que comenzaron a distribuir los Mensajeros de En Contacto, dice Debbie Sutton, han visto a Dios trabajar más rápido que nunca. “Este dispositivo ha cambiado nuestro ministerio”, asegura ella. Los obreros de Marcel Fund descansan en la fidelidad del Señor para seguir abriendo corazones mientras comparten la verdad acerca del Dios que nos ama.

“Este dispositivo ha cambiado nuestro ministerio”.

—Debbie Sutton, presidenta de Marcel Fund

Elderly woman with In Touch Messenger

Una anciana sostiene su Mensajero. El dispositivo ayuda a las personas que lo reciben a poner su fe en Cristo. También las consuela y da fuerzas durante largas horas de soledad.

“La Palabra de Dios grabada en el Mensajero me trae vida y alegría”.

—Lyudmila, una destinataria



¿Qué ocurre con mis anotaciones?
Color de fondo:
Claro
Aa
Oscuro
Aa
Tamaño de letra:
A
A
A