Un faro de esperanza

Gracias al compromiso de un hombre, un nuevo movimiento está trayendo nuevas esperanzas para el cuerpo de Cristo en Tanzania. Fred Otieno sabe que Dios tiene la respuesta para sus compatriotas, muchos de los cuales sufren traumas emocionales no resueltos. Está usando los Mensajeros de En Contacto para difundir el poder sanador de la Palabra de Dios y en el proceso, reavivar a la iglesia.

La iglesia en Tanzania está bien establecida. El cristianismo ha estado presente allí por siglos. Las casas de adoración adornan el paisaje, y se puede ver de todo, desde estructuras tradicionales con nave, cúpula y campanario hasta lugares de reunión con techado de paja y los lados abiertos al clima. La adoración y el reconocimiento de Dios son una parte común de la vida en esta sociedad. Pero Fred Otieno ve un problema: la iglesia, afirma, está en declive.

Fred, un facilitador de seminarios basados en la Palabra de Dios, ve a mucha gente herida y quebrantada en su país natal. Las altas tasas de mortalidad por VIH/SIDA han dejado a muchas personas afligidas por la pérdida de familiares. La mentalidad cultural que conducen a la violencia en el hogar ha creado una población de mujeres que esconden el dolor debido al abuso doméstico. Cientos de miles de refugiados de los países vecinos que han huido de una brutalidad indescriptible para establecerse en Tanzania llevan consigo devastadoras heridas emocionales. A esto se suma el estigma asociado a llorar, en especial para los hombres, lo que puede generar un sufrimiento interno generalizado, dolor prolongado y una profunda necesidad de sanidad.

 
 

Ahí es donde la iglesia debe intervenir, sostiene Fred. El poder sanador del evangelio y una relación real con Jesucristo pueden sanar nuestras heridas más profundas, de una manera que ninguna otra cosa puede hacerlo. Pero Fred, cuyo trabajo lo lleva a muchas comunidades en el norte de Tanzania, cree que las iglesias están perdiendo miembros debido a su incapacidad para abordar estas heridas. "Los heridos están decepcionados", dice. "Ven que su necesidad no está siendo atendida [en la iglesia] y dejan de ir". Como resultado, la iglesia se achica.

El ministerio de Fred es un ejemplo perfecto de cómo la enseñanza efectiva de la Palabra de Dios y el asesoramiento perceptivo y centrado en Cristo pueden brindar consuelo a las iglesias quebrantadas y renovarlas. Siendo un maestro apasionado, Fred se ha asociado con la Sociedad Bíblica Americana para dirigir seminarios de sanidad en todo Tanzania. Él utiliza un material de sanidad de traumas especialmente preparado por ellos, un programa de consejería basado en la Biblia que ayuda a los participantes a llevar sus heridas a la cruz y encontrar plenitud en el Señor.

Las lecciones de recuperación de trauma están incluidas como material de audio en una tarjeta SD que se introduce en el Mensajero de En Contacto. Los oyentes pueden escuchar las lecciones en el dispositivo de audio portátil, que también contiene el Nuevo Testamento y docenas de mensajes del Dr. Stanley, traducidos al swahili. Fred ha distribuido cientos de Mensajeros de En Contacto en seminarios de iglesias de todo el país. Los destinatarios participan en varios días de lecciones en grupo, aprendiendo a usar el poder de la Palabra de Dios para profundizar en su propio dolor y encontrar consuelo en el Dios de toda consolación. También se les presentan técnicas de asesoramiento con las que pueden ayudar a otros al regresar a sus iglesias de origen.

Fred cree que este proceso ayuda a liberar el poder del evangelio. Presenta a las personas un Dios que escucha su llanto, un Señor que se preocupa por ellos y un Salvador sanador. Cada participante recibe varios Mensajeros para llevar a casa y compartir con otros, para que el proceso de sanidad pueda continuar. Estos pastores, siervos de la obra y laicos regresan a sus iglesias y comienzan a formar sus propios grupos. Una vez que han encontrado sanidad, pueden comenzar el delicado trabajo de ayudar a otros en el mismo proceso. Cuando un creyente ayuda a otro, chispas de vida comienzan a crecer y la iglesia se fortalece. "Son vibrantes", dice Fred de aquellos que completan el entrenamiento y comienzan sus propios grupos, "sirven al Señor".

Cuando un creyente ayuda a otro, chispas de vida comienzan a crecer y la iglesia se fortalece.

Los seminarios en sí son desafiantes e intensos. Los participantes son guiados a través de períodos de cuestionamiento y discusión en los que abordan asuntos delicados de la fe, tales como: si Dios me ama, ¿por qué deja que me pasen cosas malas? ¿Por qué se llevó a mi esposo o esposa? Si Él es bueno, ¿por qué permitió que mi hijo fuera asesinado ante mis ojos? ¿Hice algo mal, que merezco tal atrocidad? ¿Cómo puedo perdonar a mi enemigo? Son guiados poco a poco a través del proceso de clamar a Dios con lamentos que hacen eco de los Salmos, gritos llenos de ira, desesperación y perplejidad, gritos que buscan justicia o venganza. Fred guía cuidadosamente a los participantes a reconocer que es correcto expresar tales sentimientos a Dios.

A los asistentes también se les presentan las etapas del duelo y se los anima a contrastar la mentalidad cultural con las necesidades reales. Hacen preguntas que dan paso a una discusión apasionada: ¿los hombres y las mujeres tienen un duelo diferente? ¿Las prácticas culturales facilitan el duelo después de una muerte? ¿La iglesia hace lo suficiente por las personas que enfrentan tragedias? ¿Reconoce la iglesia su pérdida y su necesidad de recibir el consuelo de Dios? ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de mi dolor? Mientras hacen estas preguntas, los participantes examinan su propia experiencia y comparten sus historias, expresando quizás por primera vez la angustia que yace escondida en sus corazones.

Al igual que las ondas en un estanque, Fred ve los resultados de la técnica de multiplicación en los meses que siguen. Se mantiene en contacto con los participantes, supervisa el progreso y recibe comentarios. Mientras lo hace, se está formando una imagen de una iglesia que está siendo sanada. En todas las denominaciones, los grupos de sanidad se están dirigiendo directamente, por primera vez, a las necesidades de sus miembros para aliviar el daño causado por el trauma. Finalmente, liberados de los grilletes que los mantenían atados, los feligreses que han sido ayudados de esta manera pueden revigorizar a la iglesia con su presencia misma. Su experiencia se convierte en un faro, y atestigua que la sanidad es posible y que, de hecho, es una parte normal de la plenitud en Cristo.

Cuando los participantes completan su trabajo en los grupos de sanidad dirigidos por la iglesia, se lleva a cabo una ceremonia para conmemorar su logro. Los graduados dan testimonio al grupo de la libertad que han recibido y el trabajo que el Espíritu Santo ha hecho en sus corazones. Fred ha visto transformaciones notables en aquellos que completan el programa de sanidad de traumas. Experimenta una profunda satisfacción "al ver a alguien que estaba perdido, alguien que estaba escondiendo un machete porque quería matar a una persona, alguien que había dejado de ir a la iglesia, todos ellos dicen [ahora] que han sido sanados y dan testimonio de ello". Esta ceremonia final es una celebración del amor y poder de Dios para tocar a su pueblo en lo más profundo de su ser, trayendo paz e incluso alegría. "No es solo un programa", dice Fred, "se trata del corazón de alguien".

 
 

Si bien, alguna vez la iglesia fue decepcionante para aquellos que llegaron a ella en busca de paz, ahora ofrece un bálsamo a los quebrados y un refugio para los heridos. Nadie está más consciente de la urgencia de este proceso que Fred. "Si continúa esto en la iglesia", dice, "las iglesias crecerán. De lo contrario, continuarán disminuyendo". Por fortuna, el programa está funcionando. A medida que los sanados abren sus corazones para ayudar a otros en sus propias comunidades e iglesias, el avivamiento continúa.

Hasta la fecha, el trabajo de Fred ha dado a luz a un asombroso número de 520 grupos de sanidad en iglesias en cinco distritos de Tanzania. Y su objetivo es acercarse a las confraternidades de todo el país, compartiendo el difícil trabajo de enfrentar el dolor y las recompensas de la paz y la esperanza que se encuentran en Cristo Jesús. A medida que la iniciativa continúa, Fred planea entregar muchos más Mensajeros a aquellos que anhelan consolación en Tanzania. En el proceso, él espera la revitalización de la iglesia a medida que, de un lugar a otro, los miembros comienzan a encontrar su necesidad más profunda de paz satisfecha por el amor ilimitado de Dios. El proceso de sanidad puede ser doloroso, tanto para las personas como para las instituciones, a medida que las lágrimas comienzan a fluir y son enfrentadas las barreras culturales. Pero nuestro Dios es fiel. Él se preocupa por su pueblo y la salud de su iglesia, y sus misericordias son nuevas cada mañana. Para los hombres y mujeres de Tanzania, esto significa que lo que comienza con los primeros lamentos sinceros puede terminar convirtiéndose en corazones sanados, compañerismo restaurado y una iglesia poderosa.

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