Adoración desbordante

¿Alguna vez trató usted de definir lo que es la adoración?

¿ Alguna vez trató usted de definir lo que es la adoración? Puede ser difícil describir exactamente lo que significa esta palabra, incluso si usted ha estado participando en ella durante toda su vida. Normalmente asociamos la adoración con los servicios de la iglesia y la música, pero ella   implica mucho más. Sin lugar a dudas, lo mejor que podemos hacer para tener una comprensión más clara es examinar las Sagradas Escrituras.

La primera mención en cuanto a la adoración en la Biblia se encuentra en Génesis 22 —la historia de la obediencia de Abraham. Cuando recibió la orden de ofrecer a su hijo Isaac en sacrificio, Abraham dijo a los jóvenes que lo acompañaban: “Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” (v. 5). Esto puede parecer muy diferente a lo que hoy en día llamamos adoración, pero contiene algunas características comunes.

Adorar es devoción y obediencia desbordantes que brotan de un corazón rendido y de una mente totalmente dedicada al Señor. Cuando nos sentimos cerca de Dios, o si las circunstancias son positivas, la alabanza surge fácilmente. Pero otras veces nos sentimos más como Abraham, porque la adoración es difícil o exige un alto precio. Ahí es cuando necesitamos enfocarnos en lo que el Señor ha dicho, en vez de hacerlo en lo que nos dicen nuestros sentidos terrenales, en cuanto a las circunstancias que estemos enfrentando.

Adorar es devoción y obediencia desbordantes que brotan de un corazón rendido y de una mente totalmente dedicada al Señor.

La Palabra de Dios nos enseña de innumerables maneras; y aprender a adorar no es la excepción. La Biblia, por medio de su rico lenguaje y de los muchos ejemplos de hombres y mujeres fieles, puede enseñarnos no solamente cómo ofrecer a Dios nuestra alabanza y nuestra devoción, sino también cómo escucharle y prestar atención a las indicaciones del Espíritu. Cuando imitamos el ejemplo de Abraham y respondemos con fe y obediencia a Dios, estamos adorándole.

Si usted está pasando por una temporada de gozo o de tristeza, de infortunio o de prosperidad, de enfermedad o de salud, no se desanime —recuerde que siempre hay motivos para honrar y exaltar al Señor.

 

Fotografía de Corey Lack
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