Armado para el servicio

El Comandante Herman Cheatham considera que el Mensajero es uno de los grandes descubrimientos que ha hecho para ministrar a los soldados.

El Comandante Herman Cheatham lleva puesto el traje del ejército de EE.UU., con una cruz negra, justo arriba de la placa con su nombre. Está llevando dos pesadas cajas llenas de Mensajeros de En Contacto, un recurso que mantiene en Fort Gordon, su base militar cerca de Augusta, GA.

Como capellán, Cheatham es responsable de una población religiosamente diversa de soldados. Y aunque eso requiere sensibilidad, no le impide actuar de acuerdo con su fe. Cheatham considera que el Mensajero es uno de los grandes descubrimientos que ha hecho para ministrar a los soldados.

En 2005, mientras se encontraba en Mosul, Irak, descubrió una caja de Mensajeros escondida en un armario de provisiones. “Tomé uno, lo escuché y pensé: esto está muy bueno”. No sabía de dónde habían venido, pero de inmediato reconoció que los mensajes eran bíblicos, y podrían ser útiles para sus estudios.

Los puso a la vista en un estante, y el número se redujo rápidamente. Pero los soldados no fueron los únicos en tomarlos, también lo hicieron los intérpretes iraquíes que ayudaban al ejército en sus patrullajes. La distribución de Mensajeros le pareció a Cheatham una manera excelente de terminar su año en la base. Pero su servicio se extendió por cuatro meses más, y fue trasladado a Bagdad.

“El solo escuchar los mensajes y tener a alguien que me hablara la Palabra de Dios, me desafió a poner en práctica lo que yo había estado predicando”.

“Me sentía abandonado”, recuerda Cheatham, al punto que deseó quedarse en su cabaña y quejarse durante esos últimos meses en Irak. Pero, en vez de eso, se dedicó a escuchar el Mensajero. “El solo escuchar los mensajes y tener a alguien que me hablara la Palabra de Dios, como yo había estado hablando a mis soldados, me desafió a poner en práctica lo que yo había estado predicando”.

Recientemente, Cheatham organizó un evento de Spiritual Fitness (Acondicionamiento espiritual) en Fort Gordon. El objetivo era demostrar que “ esforzarse por crecer espiritualmente es una necesidad, no una señal de debilidad”. La actividad le dio la oportunidad de presentar el Mensajero, entre otros recursos, a más personas, y cerca de sesenta asistentes recibieron un Mensajero por primera vez. Fue otro momento para confiar en que Dios haría la obra de salvación. Y aunque algunas personas podrían equivocadamente darle al Comandante Cheatham el mérito por lo que sucede en la base, él se apresura a recordarles: “No es nada que yo diga o haga —se trata de la Palabra de Dios”.

 

Fotografía de Audra Melton
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