Caminar y esperar

Julius Esunge ora por cosas tan grandes que parecen irracionales.

Al entrar a la casa de Julius Esunge en Virginia, se ve una oficina con un escritorio y una almohada enorme sobre el piso. Aquí es donde él se arrodilla y busca al Señor, orando por cosas tan grandes que parecen irracionales.

Esunge se crió en Camerún, y ha regresado allá con su familia, durante un sabático de ocho meses. Como beneficiario de una beca de estudios del prestigioso Programa Fullbright, enseñará algunos cursos de estadística en la Universidad de Buea, y pondrá en las manos de cientos de líderes nacionales los materiales de discipulado de Ministerios En Contacto.

Esunge animó a su equipo a imitar el ejemplo del Dr. Stanley, de hacer una caminata de oración alrededor del terreno que necesitaban.

Él ha estado orando por oportunidades para rescatar y educar a niños de la calle. En vez de preocuparse por el dinero para lograrlo, escribió un plan de ocho páginas para crear una escuela que él llamó Academia Esperanza. Y luego esperó.

Entonces recibió una llamada de una organización que se ofreció a donar lo necesario para iniciar la construcción, a lo que siguió la donación de una propiedad oportunamente adyacente a la universidad. Pero había un problema: no era lo suficientemente grande.

Esunge recordó un sermón del Dr. Stanley, en el que habló de la ocasión en que líderes de la Primera Iglesia Bautista de Atlanta tuvieron una caminata de oración alrededor de la propiedad que él creía que Dios quería que usaran para ampliar el ministerio. Con esto en mente, Esunge animó a su equipo a hacer lo mismo. “Este es un principio bíblico”, les dijo Esunge. “Funcionó para el Dr. Stanley, y puede funcionar también para nosotros”. Algunos meses más tarde, un vecino donó otro terreno.

En estos momentos está en marcha la construcción de un edificio que servirá para niños de preescolar a octavo grado. Y Esunge ya ha puesto su mirada en una escuela secundaria y en una universidad para el futuro. Mientras esté en Camerún enseñando y predicando, se encargará de supervisar la contratación de personal, con esperanzas de inaugurar la escuela antes de regresar a Virginia.

“Estos niños son tan pobres que no se trata solamente de educarlos; se trata de darles vida”. Esunge recuerda lo que es no tener nada y haber sido abandonado cuando era niño. La Academia Esperanza permitirá al personal docente y administrativo demostrar la bondad y generosidad de Cristo al preparar a los niños de esta generación para que tengan un porvenir más brillante.

 

Fotografía de Ben Rollins
Temas relacionados:  Servicio

Artículos relacionados

¿Qué ocurre con mis anotaciones?
Color de fondo:
Claro
Aa
Oscuro
Aa
Tamaño de letra:
A
A
A