Un trabajo interno

Al ver al hombre con quien había consumido drogas por primera vez hacía más de 20 años, Viktor se sorprendió. Apostol, ¿capellán cristiano?

La puerta interior se cerró con un fuerte sonido metálico. Dimitri Apostol nunca había estado en esta parte de la prisión de Moldavia. Por primera vez, lo llevaban a un sector de confinamiento solitario.

Los guardias llevaron a Apostol por el pasillo del edificio en ruinas de la era soviética. Se detuvieron fuera de una celda, y le abrieron la puerta para que entrara.

“¿Dima?” dijo un hombre dentro de la zona de alta seguridad. El prisionero había llamado a un capellán, sin esperar reunirse con un viejo amigo.

“¡Viktor!”, respondió Apostol al ver al hombre con quien había consumido drogas por primera vez hacía más de 20 años. Ambos se sorprendieron al ver al otro, pero más aún Viktor. Dimitri “Dima” Apostol, ¿capellán cristiano?

Apostol le explicó que ahora llevaba una vida muy diferente. Viktor escuchó, pero no se conmovió al escuchar el evangelio. Apostol se marchó con el corazón afligido por su viejo amigo.

“Miré a Viktor y me di cuenta: ‘Esa era mi vida sin Cristo’”. Este inesperado encuentro fortaleció la resolución de Apostol. Si Dios pudo cambiarlo, también podría liberar a cualquier prisionero.

A los veintitantos años, Apostol había organizado una red criminal de narcóticos y tráfico de personas, y además era adicto a la heroína. Al darse cuenta de que moriría a menos que buscara ayuda, Apostol visitó una iglesia y, con el tiempo, llegó a entregar su vida a Cristo.

Muchos de los encarcelados conocen el pasado de Apostol, y le tienen respeto por eso. “Ellos no me pueden decir: ‘No entiendes nuestra vida’”, afirma Apostol. Lo escuchan cuando predica, y varios han entregado su vida a Cristo en los últimos seis años. Cuando Apostol bautiza a nuevos creyentes, tiene el inusual permiso de los guardias para grabar videos. Espera que ese momento les recuerde su vida nueva, ya que cumplen una sentencia difícil.

Por medio de Ministerios En Contacto, Apostol cuenta con el Mensajero. Utiliza la Biblia en audio con aquellos que no pueden o no saben leer. Es una herramienta extraordinaria: en una celda llena de gente, un solo dispositivo proclama el evangelio a docenas de reclusos.

Solo Cristo es capaz de cambiar un corazón o una mente. Pero mientras las prisiones inviten a Apostol, ahora como un hombre libre, le escucharan contar cómo Cristo venció el pecado y la muerte para siempre.

 

Fotografía por Joshua Howard

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