Apocalipsis

¿Muerte y destrucción o vida y revelación?

El último libro de la Biblia se titula “Apocalipsis”. Pero lejos de evocar sentimientos cálidos y vagos, la palabra se equipara con la perdición y la tenebrosidad del juicio final. Pero eso no es todo. En el exilio, el apóstol Juan se encuentra cara a cara con el Señor Jesús glorificado, y descubre que el apocalipsis es más revelación que destrucción.

 

Lea

Para aprovechar al máximo este estudio bíblico, lea Apocalipsis 1. Pero primero, pida al Espíritu Santo que le guíe a la verdad que se encuentra en este pasaje. Haga preguntas que puedan no tener respuestas. Pregunte en voz alta, imagínese la escena y tome nota de cualquier cosa que le sorprenda, turbe u ofenda. Y sobre todo, confíe en el Señor. Él es el mejor maestro.

Apocalipsis

Pasaje clave: Apocalipsis 1.10-19

 

Contexto

En la época de la iglesia primitiva, las autoridades romanas desterraban a quienes consideraban alborotadores; entre ellos estuvieron el apóstol Juan y otros cristianos. En islas como Patmos, estos prisioneros enfrentaban una vida de exilio o de trabajos forzados.

 

Reflexione

Recuerde que a Juan se le conocía como el discípulo a quien el Señor amaba; y él, junto con Pedro y Santiago, disfrutó de una relación especial con el Salvador durante su ministerio terrenal.

  • Con esto en mente, imagínese cómo debe haberse sentido el apóstol al ver a su Señor una vez más después de tantos años de adversidades. ¿Recuerda usted haber experimentado un momento parecido cargado de emoción, con un ser querido que no había visto hacía mucho tiempo?

  • Patmos, el lugar en que Juan había sido exiliado por su fe, era una pequeña isla desolada y rocosa, poco ideal para vivir. Sin embargo, en este ambiente inhóspito fue donde Juan tuvo una visión extraordinaria que puso en claro el plan de Dios para la eternidad. Imagínese cómo el habérsele confiado tal revelación afectaría la capacidad del discípulo para enfrentar los años restantes de su exilio. ¿De qué manera esto da un nuevo sentido a las palabras del Señor en la parábola del sembrador: “Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia” (Lc 8.15 LBLA)?

  • Eche una mirada a la manera en que Juan se identifica en Apocalipsis 1.9, y señale tres cosas que los creyentes podemos esperar encontrar en Cristo. ¿Ha experimentado usted la tribulación producto de seguir al Señor? ¿Ha tenido paciencia para soportar la prueba?

 

Continúa la historia

Al darse vuelta hacia la voz que escucha, Juan contempla una escena inolvidable.

El Señor no quiere fans; quiere amigos. No obstante, Él también es Dios, y debemos reverenciarlo como tal.

  • Lea de nuevo los versículos 13-16 de Apocalipsis 1. ¿Qué descripción del aspecto del Señor le llama más la atención? ¿Por qué cree que es así? ¿Qué emociones despierta en usted?

  • Observe cómo varias de las palabras clave en esta sección se basan en imágenes que tienen un elemento de peligro: fuego, espada aguda, etc. ¿Qué nos dice Dios con tales imágenes? ¿Cómo se relaciona esto con el hecho de que más tarde el Señor es llamado el León y el Cordero (5.5, 6)?

  • Póngase en el lugar de Juan: Pasó años viendo de cerca la condición humana de Cristo; en otras palabras, estuvo acostumbrado a una cálida familiaridad con el Salvador. Pero aquí, la divinidad de Cristo se muestra como nunca antes. ¿De qué manera este pasaje en particular inspira reverencia por la gloria y la santidad del Hijo de Dios?

  • Piense ahora en la manera en que usted se acerca al Señor. ¿Cómo mantiene en equilibrio la reverencia y la intimidad? El Señor no quiere fans; quiere amigos. No obstante, Él también es Dios, y debemos reverenciarlo como tal.

Reflexione

Ver a Jesucristo en toda su gloria debió haber sido una experiencia impactante para Juan, tanto como un infarto cardíaco.

  • Examine Apocalipsis 1.17 y preste atención a la frase “caí como muerto”. ¿Qué tipo de postura sugiere: solo inclinado o desplomado por completo? Con esto en mente, observe que el Señor reacciona y coloca su mano sobre Juan. ¿Cómo pudo el Señor, que está de pie, poner su mano sobre Juan? ¿Qué le dice eso acerca de la humildad del Señor?

  • Tenga en cuenta que la fragilidad humana de Juan (v. 17) limita el dramático encargo del Señor de que escriba todo lo que ve (vv. 11, 19). Sin embargo, en vez de reprender al discípulo, el Señor se pone al nivel de Juan para tranquilizarlo. ¿Cómo ilustra Hebreos 4.15 esta tierna interacción: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades”?

  • Encontrarse con el Señor Jesús —ya sea cara a cara o no— es una experiencia impresionante que nos cambia la vida. Pero aun cuando nuestra humanidad interfiera en el momento, podemos estar seguros de que el Señor reaccionará con el mismo toque tierno que usó con el discípulo amado.

 

REPASE

Durante las próximas semanas, utilice esta sección para repasar el estudio y considerar cómo se aplica el mensaje a su vida.

El paso del tiempo es uno de los hechos universales que definen la experiencia humana. Todos nos movemos del pasado al presente y al futuro de la misma manera. Esto es tan intuitivo que casi nadie lo pone en duda. Excepto Albert Einstein.

Ver al Señor Jesús en toda su gloria debió haber sido una experiencia impactante para Juan, tanto como un infarto cardíaco.

  • Lea otra vez Apocalipsis 1, ¿a quién describen las referencias en cuanto a la eternidad?

  • En el versículo 8, preste especial atención a la manera en que Dios se identifica. ¿Cómo se alinea la frase “el que es y que era y que ha de venir” con el comentario de Einstein sobre la distinción entre pasado, presente y futuro?

  • “Alfa y Omega” se refiere a la primera y última letras del alfabeto griego: ¿cómo el saber que la presencia de Dios impregna y enmarca el tiempo, afecta su confianza en Él?

  • Observe cómo el Señor consuela a Juan (Ap 1.17). ¿Qué conexión hay entre el temor y la conciencia de la naturaleza eterna de Dios? ¿Cómo se siente al meditar en el hecho de que nada existe sin Cristo?

  • Lo cierto es que Dios ha puesto eternidad en nuestros corazones (cp. Ec 3.11). Y aunque es probable que nunca lleguemos a ver todos nuestros problemas resueltos mientras vivamos, la verdad permanece: El Señor hace nuevas todas las cosas (Ap 21.5).

Ilustrado por Adam Cruft

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