Con cada respiro

La adoración debe ser el fundamento de nuestra vida, tanto en actitud como en práctica.

Adoración es una palabra bíblica difícil de definir adecuadamente. Como sucede con el exquisito perfume de una rosa o el delicioso sabor de la miel, es más fácil experimentarla que describirla. Pero el aspecto más importante de la adoración no es la experiencia ni la expresión humana, sino su objeto. La Biblia nos dice que adoremos solamente a Dios.

Comencemos leyendo el Salmo 96.1-9

Según www.hymnary.org, 211 himnos basan sus letras en el Salmo 96. Algunos de los más conocidos son: “Oh, que tuviera lenguas mil”, “Cantad alegres a Dios” y “¡Al mundo paz, nació Jesús!”

Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra. Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación. Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero Jehová hizo los cielos. Alabanza y magnificencia delante de él; poder y gloria en su santuario. Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y venid a sus atrios. Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra.

Para ayudarnos a tener una comprensión más profunda, consideremos las siguientes descripciones de la adoración:

  • Es el desbordamiento de un corazón agradecido, inundado por la grandeza y la bondad de Dios (Salmo 145).
  • Es el derramamiento de un alma en paz en la presencia de Dios, teniendo la seguridad absoluta de su aceptación por medio de Cristo (Filipenses 4.4-7).
  • Es la ocupación del corazón, no con sus necesidades ni incluso con sus bendiciones, sino con Dios mismo (Deuteronomio 6.5-7).
“Podemos admirar sin adorar, pero no podemos adorar sin admirar, porque adoración es admiración llevada al infinito. De la misma manera, podemos honrar lo que no adoramos, pero no podemos adorar a quien no honramos”. –W. Tozer”

Tanto la palabra hebrea (sagad) como la griega (proskuneó) traducidas como “adorar”, expresan reverencia, pleitesía, adoración y postración.

La adoración es el propósito divino al cual hemos sido llamados, tanto para ahora como para la eternidad. De todas las criaturas de la Tierra, solo los seres humanos tenemos la facultad de adorar, ya que únicamente nosotros fuimos hechos a la imagen de Dios y concebidos para comunicarnos con Él. El Salmo 96 está lleno de descripciones del Señor que inspiran la alabanza del salmista. Vemos una vez más que el enfoque es totalmente exaltar a Dios.

  • Cada experiencia, situación o emoción puede convertirse en adoración cuando estamos enfocados en Dios. Aunque las emociones pueden provocar y acompañar a la adoración, ellas no son el propósito. Una profunda conciencia del pecado, una lección de humildad, el temor y el temblor, una gran tristeza o una pérdida, una admiración reverente, un amor desmesurado, una satisfacción y una gratitud incontenibles, o simplemente un anhelo de conocer más a Dios –todo esto puede llevarnos a la adoración.

  • La adoración se expresa de varias maneras. En la cultura cristiana actual, a veces definimos la adoración como música, pero es mucho más que eso. El Salmo 96 menciona el canto, pero también incluye la palabra – la proclamación de la salvación, la gloria y las obras de Dios – así como traerle ofrendas. La forma en que adoramos también puede diferir. Puede tener lugar en el retiro personal o en un grupo, con silencio o exclamaciones gozosas, o en la abnegación y el servicio.

  • El todo de la adoración es Dios. Cuanto más profundo sea nuestro entendimiento de la autorevelación de Dios en la Biblia, mayor será nuestra adoración. Y como el Señor es santo, debemos también adorarle en santidad. Un estilo de vida de prácticas y actitudes pecaminosas hace que la adoración sea hipócrita e inútil. Puesto que el objetivo de la adoración es exaltar y magnificar a Dios, debemos también tener una actitud humilde y reverente al adorar.

Preguntas

  • ¿Cómo definiría usted a la adoración? ¿Se centra más su adoración en lo que usted experimenta, o en el carácter de Dios?

  • ¿Qué atributos de Dios ve usted en el Salmo 96 que pudieran inspirar su adoración?

 

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