Con el agua al cuello

La confianza no se desarrolla en la perfección; se desarrolla en el fracaso.

Alguna vez se ha preguntado  si reconocería a Cristo en la calle? Sin una descripción detallada de su semblante en las Sagradas Escrituras, tendría que confiar en algo más que las características físicas. Al recordar el momento en que Cristo caminó sobre el agua, encontramos una pista de cómo sus discípulos, tanto de aquel entonces, como de ahora, podemos identificar al Salvador cuando las tormentas de la vida nos impidan ver su rostro.

 

Lea

Mateo 14.22-36; Marcos 6.45-56; y Juan 6.16-24 para aprovechar al máximo este estudio bíblico. Pero primero, pida al Espíritu Santo que le guíe a la verdad que se encuentra en estos pasajes. Hágase preguntas en voz alta, imagínese la escena, y tome nota de cualquier cosa que le sorprenda, turbe o incluso ofenda. Y sobre todo, confíe en el Señor. Él es el mejor maestro.

Pasajes clave: Mateo 14.22-36

 

Contexto

Después de la muerte de Juan el Bautista, el Señor tomó una barca para cruzar el mar de Galilea con el fin de estar solo. También exhortó a los discípulos, diciéndoles: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” (Mr 6.31). Pero una gran multitud, consciente de la reputación del Señor como hacedor de milagros, se presentó. El Señor tuvo compasión de ellos: sanó a sus enfermos, les instruyó, y luego utilizó dos peces y cinco panes para dar de comer a la multitud.

 

Reflexione

Después de alimentar a los 5.000, el Señor se retiró a orar solo, enviando a los discípulos delante de Él en una barca. Cuando salió de su intercesión privada, Cristo se puso en camino para reunirse con los Doce de una manera poco ortodoxa.

  • Note que el Señor despidió a los discípulos a la barca en algún momento de la tarde (Mt 14.22, 23), y para cuando los encontró en las primeras horas de la mañana (Mt 14.25), solo habían logrado llegar hasta el medio del lago (Mr 6.47). Al considerar su esfuerzo prolongado, ¿cómo cree que se sentían física y emocionalmente los discípulos?

  • El relato de Marcos dice que cuando cayó la noche, Cristo observó la lucha de los discípulos, quizás desde su posición en la ladera de la montaña, pero no hizo nada hasta varias horas después (Mr 6.46-48). ¿Por qué cree usted que esperó?

  • Aún más extraño, Marcos señala que el Señor tenía toda la intención de adelantarse a la barca (Mr 6.48); fue solo cuando los discípulos clamaron asustados que Él se volvió a ellos. Eso puede parecer insensible, pero lea Marcos 6.50 y Mateo 14.27. ¿Cómo reacciona el Señor ante el temor de los discípulos? ¿De qué manera la inmediatez de su respuesta afecta la idea que tenemos de Cristo?

 

Continúa la historia

Una cosa es que el Hijo de Dios desafíe las leyes de la física; otra muy distinta es que nosotros tratemos de hacer lo mismo.

¿Cómo el saber que el Salvador está al tanto de los temores de sus discípulos aumenta la confianza que tenemos en Él?

  • Los tres relatos del evangelio nos dicen que los discípulos sintieron miedo. Las dos palabras griegas utilizadas (tarasso en Mateo 14.26 y Marcos 6.49-50; y phobeo en Juan 6.19) tienen el sentido de “estar muy atemorizados, espantados o alarmados”. ¿Qué pensaron en cuanto la figura en el agua? ¿De qué manera intenta Cristo calmar sus miedos (vea Mt 14.27, Mr 6.50, Jn 6.20)? ¿Cómo el saber que el Salvador está al tanto de los temores de sus discípulos aumenta la confianza que tenemos en Él?

  • Preste especial atención a la respuesta de Pedro: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas” (Mt 14.28, énfasis añadido). En este punto, ¿diría usted que Pedro estaba convencido de que era el Señor, y no un fantasma? Eche un vistazo a Mt 10.8 y Mt 14.16, y luego vuelva a leer Mt 14.28. Dado el antecedente del Señor de pedir que los discípulos hicieran cosas imposibles, ¿por qué cree que Pedro retó al Señor a invitarle a caminar sobre el agua?

  • ¿Qué le dice la expectativa de Pedro en cuanto a la característica de un discípulo? ¿Tiene usted esa misma disposición de arriesgar su vida?

  • En el versículo 29, Jesucristo extendió una invitación a Pedro: “¡Ven!” Según la Concordancia de Strong, la palabra en griego es erchomai, que puede significar “nacer, ganar influencia, establecerse, darse a conocer”. En nuestro idioma, la idea es “lograr el éxito”. Con eso en mente, ¿cuándo Dios le ha invitado a arriesgarse en medio de una tormenta? ¿Cómo le llevó ese momento a establecer de manera más profunda su fe y su llamamiento?

 

Relexione

Con un repentino cambio de enfoque, Pedro se agita.

  • En el versículo 31, Mateo nos dice que en el momento en que Pedro comenzó a hundirse, el Señor lo salvó. Note cómo Cristo se dirige a Pedro. ¿Qué piensa en cuanto a las palabras “hombres de poca fe”? Lea Mateo 6.30; 8.26; y 16.8, y preste atención a quién es el auditorio en cada ocasión. ¿Cómo el saber que Cristo reserva este calificativo para sus discípulos cambia la forma en que percibe su tono?

  • Para que este rescate haya tenido lugar, ¿qué tan cerca debe haber estado el Señor de Pedro? Considere las implicaciones para su vida: ¿cómo afecta la comprensión de la proximidad del Señor en tiempos de peligro su disposición de asumir riesgos?

 

Repase

Durante las próximas semanas, utilice esta sección para repasar el estudio y considerar cómo aplicar este mensaje.

Como descubrió Pedro ese día en el agua, seguir a Cristo no es solo una gran expresión de fe, libre de dificultades.

Si a los discípulos se les asignaran superlativos, Pedro, sin duda, llevaría el título de “el más apasionado”. Desde su proclamación del mesiazgo de Cristo, de negarlo varias veces, de cortarle la oreja a un agresor, y hasta de caminar sobre el agua, el apóstol tenía un historial de declaraciones audaces y de acciones precipitadas, algunas de las cuales condujeron a milagros, y otras a enredos. Pero como descubrió Pedro ese día en el agua, seguir a Cristo no es solo una gran expresión de fe, libre de dificultades.

  • A menudo, nos ilusionamos creyendo que tan pronto como obedezcamos a Dios, los obstáculos y las pruebas que enfrentamos se desvanecerán. Pero tenga en cuenta que las furiosas aguas y el viento no cesaron cuando Pedro salió de la barca; de hecho, su acto de fe solo sirvió para exponerlo aún más a los elementos de la naturaleza. Cuando nos arriesgamos por Cristo, ¿qué esperamos que suceda? ¿Está puesta nuestra esperanza en un cambio inmediato de las circunstancias, o en la presencia de Dios?

  • Recuerde que esta no fue la primera vez que Pedro era testigo de la autoridad milagrosa de Cristo sobre el viento y las olas. En Marcos 4.35-41, Jesucristo calmó una tormenta que lo había adormecido en la popa de la barca de los discípulos. ¿Ha experimentado alguna vez, como Pedro, una falla de memoria parecida en una situación amenazadora? ¿Cómo podría el meditar con regularidad acerca del poder y la presencia de Dios fortalecer su fe? ¿Cómo podría mantenerse consciente de las maneras en que Dios ha obrado en su favor?

  • Pocos pasos de fe son una navegación tranquila, pero eso no significa que no valga la pena. Ponga su esperanza en el hecho de que el Dios que le llama le sujetará con su mano.

Ilustraciones por Adam Cruft

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