Juntos somos más fuertes

Al unirnos en oración, participamos en la edificación de la Iglesia de Cristo.

Mármol, concreto, granito y ladrillos. Es posible que se encuentren alguno o todos ellos tirados en una obra de construcción, pero alguien tiene que apilarlos, ¿no es así? El Señor Jesucristo nos dio la responsabilidad de construir su Iglesia, por lo que es útil conocer todos los materiales de que disponemos. Uno de ellos: la oración en grupo. Es como la piedra arenisca, que está hecha de un montón de pequeñas partículas, pero que fusionadas forman una fuerte pared.

 

Lea

Para aprovechar al máximo este estudio, lea Hechos 12. Pero primero, pida al Espíritu Santo que le guíe a la verdad que se encuentra en este pasaje. Haga preguntas que puedan no tener respuestas. Pregunte en voz alta, imagínese la escena y tome nota de cualquier cosa que le sorprenda, turbe u ofenda. Y sobre todo, confíe en el Señor. Él es el mejor maestro.

Pasaje clave: Hechos 12.5

 

Contexto

La Iglesia primitiva está bajo persecución. Pero a medida que los creyentes crecen en número, el Espíritu Santo trabaja para protegerlos y ayudarlos a edificar el reino. Gracias al poder de Dios, los cristianos ganan confianza y la Iglesia se fortalece. El Señor Jesús prometió que edificaría su Iglesia, y que el infierno no prevalecería contra ella (Mt 16.18); y ahora los discípulos descubren lo que quiso decir, y cuál sería el rol que han de desempeñar.

 

Reflexione

Los discípulos pueden haber estado orando por Pedro porque lo amaban y se preocupaban por él. Sin embargo, sus oraciones también eran importantes para la Iglesia.

  • Piense en alguna ocasión en la que usted y otros estuvieron preocupados por algo que necesitaba oración. ¿Como lo manejaron? Hechos 12.5 dice que “la iglesia” oraba sin cesar a Dios por Pedro. ¿Cómo planificaría usted algo así?

  • ¿Recuerda el dicho popular: “la familia que ora unida permanece unida”? De la familia —el Cuerpo de Cristo— se dice que es “nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos” (Col 2.19). Al considerar que el apóstol Pablo dijo que cada uno de nosotros es parte del cuerpo, como un ojo, un pie o una mano (1 Co 12.14-26), ¿cuáles cree usted que podrían ser las coyunturas y los ligamentos?

  • Los discípulos “perseveraban unánimes en oración y ruego” cuando el Espíritu Santo fue dado a la Iglesia (Hch 1.14; 2.1). Es difícil orar con alguien con quien se está enojado. ¿Por qué cree que sea así? Si esto le ha pasado, ¿hubo un cambio en su relación después de orar?

  • ¿Por qué cree que los discípulos no se quedaron en casa, y oraron de manera individual? ¿Cree que Dios escucha la oración en grupo, mejor que la oración personal?

 

Continúa la historia

Al ser liberado, Pedro visita de inmediato a sus hermanos, que se asombran al verlo. Él les pide que cuenten a los otros creyentes lo que sucedió.

  • ¡La oración funciona, y la oración “ferviente” lo hace de una manera impresionante! ¿Cómo es la oración ferviente? ¿Qué estaba pasando en la casa de María esa noche?

  • Jesucristo es la cabeza de la iglesia, y quien la edifica y nos llama a ayudar por medio del servicio mutuo.

  • Una sirvienta respondió al toque de Pedro en la puerta, y Hechos 12.14 dice que, al reconocer su voz, fue tanta su alegría que, en vez de abrir la puerta, se fue corriendo a avisarles a los demás. Sin embargo, es posible que ni siquiera haya sido una discípula. Considere cómo escuchar la oración puede abrir el corazón de un no creyente. ¿Cómo se siente usted cuando los no creyentes escuchan orar a su grupo?

  • Los israelitas cantaban acerca de la bondad y los milagros de Dios. Piense en alguna ocasión en que se haya sentido abrumado por la misericordiosa respuesta de Dios a sus oraciones. ¿A quién se lo contó y por qué?

  • El ritmo de vida moderno puede hacer que las reuniones en grupo sean inconvenientes. ¿Es su fe en el Señor, y en la oración, tan fuerte que se reuniría con otros creyentes a altas horas de la noche para orar, como lo hizo la iglesia por Pedro? ¿Existe alguna promesa en la Palabra de Dios que usted pudiera memorizar para animarse, y animar a otros a tener esta clase de fe?

 

Reflexione

Jesucristo es la cabeza de la Iglesia, y quien la edifica y nos llama a ayudar por medio del servicio mutuo.

  • En Juan 15.7, el Señor Jesús promete: “Si permaneces en mí... pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. ¿Cómo puede ayudarnos a permanecer en Cristo el reunirnos, como lo hicieron los discípulos en Hechos 12.12? ¿Existe algo en su vida que le dé la confianza de que usted sigue unido a Él?

  • Aunque muchos cristianos aman evangelizar, difundir la buena nueva requiere trabajo en equipo. ¿Cómo orar en grupo podría ser clave para ello?

  • Nuestro Padre celestial quiere que oremos no solo como Iglesia, sino también por la Iglesia (“por todos los santos”, Ef 6.18). Es muy fácil orar por la necesidad de alguien, pero ¿cómo debemos orar por el Cuerpo de Cristo? Esto requiere amor profundo por nuestros hermanos en la fe alrededor del mundo. Para que nos identifiquemos mejor con ellos, es útil recordar que todos estamos peleando la batalla de la fe (1 P 5.9).

 

Repase

Durante las próximas semanas, utilice esta sección para repasar el estudio y considerar cómo se aplica el mensaje a su vida.

La historia de los discípulos que oraron por la liberación de Pedro es una de asombro y regocijo. A veces, podemos imaginar a Dios como un rey serio, pero pensemos en las bendiciones que nos da. Es claro que a nuestro Padre le encanta asombrarnos y maravillarnos. Como receptores de las sorpresas de Dios, anhelamos contarles a otros de su bondad. Esta dinámica revela que el amor es un asunto de grupo, y la oración es una de las maneras en que se desarrolla el amor.

Dios desea que oremos no solo como iglesia, sino también por la iglesia. Lo cual requiere amor profundo por nuestros hermanos en la fe.

  • Cuando tenemos el privilegio de estar rodeados de personas que se cuidan y respetan, nos volvemos mejores; y presenciar el amor desbordante y la gratitud sincera, puede abrir nuestros corazones de maneras inesperadas. Piense en algún tipo de relación afectiva en su vida. ¿Cómo se benefician de esa relación las personas que le rodean? La próxima vez que ore con amigos o familiares, ¿podría pedirle a Dios que le ayude a experimentar una mayor medida de su amor a través de sus hermanos en la fe?

  • Existe un proverbio que es eco de este sentimiento: “La alegría compartida es una alegría doble; la pena compartida es una pena a medias”. Lejos de ser un cliché, esta es una gran receta para el compañerismo. Primera a los Corintios 12.26 va más allá: “Si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”. ¿Cómo se aplica esto a la experiencia de los discípulos en Hechos 12? ¿Podría usted participar de la alegría o del dolor de alguien, orando por esa persona hoy mismo?

  • A menudo pensamos en la oración como algo que hacemos solos. Pero pedir a nuestro Padre y celebrar juntos las victorias que nos da, nos acercará más unos a otros y a Él; y al orar por las necesidades de todo el Cuerpo de Cristo, ayudamos al Señor a edificar su Iglesia.

 

Ilustración por Adam Cruft

Temas relacionados:  Lectura de la Biblia

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