La historia no ha terminado

Antes de cada comienzo hay un final.

La muerte puede parecer el final de una obra teatral, pero ¿y si es solo la primera escena? Las tumbas invaden los evangelios, albergando escenas de regeneración más que de putrefacción: la liberación de un endemoniado, la resurrección de Jesucristo y la posterior reaparición de innumerables santos. Si la nueva vida es la buena noticia, entonces debemos ir a la tumba.

 

Lea

Para aprovechar al máximo este estudio bíblico, lea Juan 1.1. Pero antes, ore para que el Espíritu Santo le guíe a la verdad que se encuentra en este pasaje. Haga preguntas que puedan no tener respuestas. Pregunte en voz alta, imagínese la escena y tome nota de cualquier cosa que le sorprenda, turbe u ofenda. Y sobre todo, confíe en el Señor. Él es el mejor maestro.

Pasaje clave: Juan 11.1-44

 

Contexto

Lázaro y sus hermanas, María y Marta, eran amigos íntimos del Señor. A menudo Él se quedaba en la casa de ellos en Betania, que estaba a unos tres kilómetros de Jerusalén. Juan 11 comienza con las dos mujeres, que le envían un mensaje al Señor para informarle que Lázaro está muy enfermo.

 

Reflexione

Observe la reacción inicial del Señor ante la noticia de la enfermedad de Lázaro (Juan 11.3, 4).

  • ¿Cómo cree que interpretaron los discípulos la frase “no es para muerte”? ¿Cree que ellos esperaban que muriera?

  • A diferencia de los discípulos, nosotros sabemos que el énfasis debe estar en el fin, más que en la muerte; en otras palabras, que morir será parte de la enfermedad de Lázaro, pero no de su conclusión. ¿Qué le dice esto acerca de la visión de Cristo acerca del camino hacia la recuperación? En términos de su propia vida, ¿qué podría estar pidiéndole el Señor que enfrente para que le sane por completo?

  • En el versículo 8, los discípulos le advierten al Señor que no regrese a Judea. Considerando la amenaza en contra de su vida, ¿qué demuestra la persistencia del Señor de ir en cuanto a su afecto por Lázaro y de su compromiso con la gloria de Dios (Juan 11.4)?

 

Continúa la historia

Después de retrasarse a propósito dos días, el Señor y sus discípulos llegan a Betania, donde Lázaro lleva muerto cuatro días.

  • Recuerde que Betania no estaba lejos de donde se encontraba el Señor (Juan 11.18). Eso significa que María y Marta sabrían que Él podría haber estado allí a tiempo para sanar a Lázaro, especialmente porque le avisaron con anticipación. Según ellas, su ausencia permitió la muerte de su hermano. Aun más angustioso, el Señor se demoró en venir a consolarlas. A la luz de estas cosas, ¿cómo piensa que se sintieron las hermanas?

  • La ausencia del Señor permitió la muerte de su hermano. Aun más angustioso, el Señor se demoró en venir a consolarlas.

  • Mire de nuevo la interacción de Marta con el Señor en los versículos 20-27. Cuando Él profetiza que su hermano resucitará, ella afirma creer en la resurrección de Lázaro, pero agrega la frase “en el día postrero”. Esto implica sus reservas sobre poner de nuevo sus esperanzas en Él. ¿Puede usted pensar en alguna ocasión en que sus esperanzas en la intervención de Dios fue aplazada? Después de eso, ¿fue más difícil confiar en Él y en sus promesas?

  • Lea otra vez los versículos 32-35, que describen la conversación de María con el Señor y su respuesta emocional. Si Cristo planeó resucitar a Lázaro (vea los versículos 4, 11-14), ¿por qué cree usted que lloró? Note que Él no solo se ocupó de la aflicción de las hermanas, sino también compartió el dolor que tenían. ¿Cambia eso la manera en que usted espera que se relacione con su dolor?

 

Reflexione

En el versículo 39, Marta expresa renuencia a abrir la tumba de Lázaro por causa del posible olor, pero Cristo le recuerda: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11.40).

  • Imagínese la exhumación del cadáver de un ser querido que haya fallecido recientemente. ¿Qué emociones experimentaría usted ante la idea de tener que enfrentarse al cuerpo putrefacto? ¿De exponerlo a espectadores? Es fácil acusar a Marta de haber dudado, pero en realidad su reacción pudo haber sido un intento por protegerse a sí misma y a su familia tanto de la vergüenza como del dolor. Con eso en mente, ¿por qué exponerse a ser sanado requiere valentía?

  • Él Señor no solo se ocupó de la aflicción de las hermanas, sino también compartió el dolor que tenían.

  • Preste especial atención a los versículos 43 y 44. La resurrección de Lázaro podría haber sido lograda solo por el Hijo de Dios, pero ¿a quién asigna Jesús la responsabilidad de quitar las vendas de la tumba? ¿Qué le dice sobre el rol de la comunidad en el proceso de sanidad y recuperación?

  • La palabra creer aparece nueve veces en Juan 11, y muchos de los testigos de la resurrección de Lázaro pusieron su fe en Cristo como el Mesías, lo que perturbó a los líderes religiosos (Juan 11.45-53). ¿Qué indica esto en cuanto a cómo Dios puede utilizar la intervención sobrenatural en nuestra vida para confrontar a otros?

RECUERDE La sanidad da testimonio.

 

Repase

Durante las próximas semanas, utilice esta sección para repasar el estudio y considerar cómo se aplica el mensaje a su vida.

Al leer el versículo 4, los que sufrimos de una enfermedad o tenemos el pronóstico sombrío de un ser querido, podríamos sentirnos abandonados. Para ser sinceros, las palabras de Cristo acerca de glorificar a Dios por medio de la enfermedad podrían sonar insensibles. Cuando lo único que queremos es respirar sin fatiga, resultados favorables, o noches sin ansiedad, la promesa de un testimonio en el futuro puede ser incapaz de mantener la esperanza en Dios y en su poder de sanidad.

  • Pero como ser humano, el Señor puede identificarse con cada uno de nuestros sentimientos, incluyendo la decepción de una respuesta negativa a la oración. Imagínemoslo en el Getsemaní la noche en que fue arrestado. Sus oraciones para ser eximido de los horrores de la cruz no fueron respondidas de la manera que cualquiera de nosotros hubiera querido de haber estado en su lugar. Sí, Él obedeció, pero no sin enfrentar el “no” de su Padre. ¿Cómo afecta el entender que tenemos un Salvador que puede identificarse con nosotros, la manera en que usted se siente en cuanto a sus propios momentos de sufrimiento?

  • Haga una pausa para imaginar que es Lázaro. ¿Cuánto poder y responsabilidad posee un hombre muerto? ¿Qué requería Cristo de Lázaro para que resucitara? ¿El saber que no tenía ningún poder para sanarse a sí mismo cambia la manera en que usted piensa en cuanto al sometimiento a Dios? ¿Le resulta fácil aceptar esa clase de vulnerabilidad absoluta y confiar en Dios? ¿Sí o no? Diga por qué.

  • Las hermanas sintieron una gran decepción cuando el Señor no impidió la muerte de Lázaro. Pero la tumba no era el final para él, ni lo es para ninguno de los hijos de Dios. Incluso cuando todo parece haber terminado, el Padre celestial sigue escribiendo nuestra historia junto a Él.

Ilustraciones por Adam Cruft

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