Respire

La Biblia fue escrita total y literalmente por inspiración divina.

No hay un sonido más importante en la sala de partos de un hospital, que el de un recién nacido cuando respira por primera vez. Ya sea que tosa o que llore, esa primera respiración es un momento muy importante. Por más que usted no esté familiarizado con la experiencia de una sala de maternidad, puede imaginar cómo médicos, enfermeras y padres están a la espera de esa señal de vida.

¿Por qué razón? Porque la respiración ­­—el proceso por el cual los pulmones absorben el oxígeno y expulsan dióxido de carbono—no solamente es vital para la vida, sino que también es considerada la verdadera señal de ella. La vida misma depende de lo que llamamos respiración, y Dios decidió crearnos de tal manera que ella es esencial para cada momento que vivimos.

Como cristianos, tenemos algo tan vital para la vida como la respiración: la Palabra de Dios. No obstante, ¿cuándo fue la última vez que usted consideró esa verdad? Una cosa es reconocer a la Biblia como una fuente de sabiduría y guía para las tareas diarias, pero ¿es ella realmente algo sin lo cual no podemos vivir?

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LEA 2 Timoteo 3.14-17. El apóstol Pablo creía firmemente en la capacidad de las Sagradas Escrituras para guiar, enseñar y profundizar nuestra fe. En nuestras Biblias tenemos dos cartas que él dirigió específicamente a su amado discípulo Timoteo. En ambas se preocupa mayormente por animar y aconsejar al joven en la tarea de proclamar el evangelio en Éfeso, un lugar como ningún otro, y difícil para el ministerio (Hch 19-20). Esta rica ciudad, que era un centro importante de negocios y actividad comercial, se vanagloriaba también de tener el magnífico templo de Diana (Artemisa, para los griegos), que atraía a turistas y adoradores de todo el mundo mediterráneo. No es extraño que Pablo urgiera a Timoteo a no avergonzarse del evangelio (2 T 1.8), y a estar preparado para la persecución de aquellos que se oponían a la sana y piadosa enseñanza.

En esta segunda carta a Timoteo es evidente que Pablo sabía que le quedaba poco tiempo de vida. Comenzando en 3.14, el apóstol anima a Timoteo a perseverar. Ya sea que Pablo creyera o no que iba a llegar a ver de nuevo a su querido pupilo, se aseguró de dirigir la atención de Timoteo a las cosas que el joven tendría siempre con él —su educación, crianza y conocimiento de las Sagradas Escrituras.

Para Pablo era importante que Timoteo tuviera algo sólido —algo eterno— que pudiera mirar y en lo que pudiera confiar, cuando el trabajo se volviera más difícil. Por tanto, en medio del aliento que le da, Pablo le dice a su discípulo que contemple una importantísima imagen.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios” (v. 16), escribió Pablo, utilizando la palabra griega theopneustos (cuyas raíces significan “Dios” y “respirar”). Este es el único lugar en la Biblia donde aparece esta palabra. Sin embargo, no es el único lugar donde leemos acerca del respiro de Dios.

Reflexione

  • En Génesis 2.7, ¿qué hace que Adán se convierta en un ser vivo? La palabra hebrea ruwach (1.2; 3.8) tiene varios significados, entre ellos “aliento”, “viento” y “espíritu”. ¿Qué correlación hay entre el Espíritu de Dios presente en el comienzo de la creación, y a Dios soplando en la nariz de Adán para darle vida?

  • En Juan 20.19-23, el Señor resucitado apareció a sus temerosos discípulos; ¿Cómo los cambió “el soplo de Dios”? ¿Cómo debe cambiarnos a nosotros?

  • La Biblia puede, a veces, parecer intimidante —un montón de leyes, historias insólitas y cartas antiguas. Sin embargo, antes de que Dios le diera vida a Adán, el primer hombre no era más que un montón de polvo. Antes de que Jesús soplara sobre los discípulos, éstos eran apenas hombres comunes y corrientes. ¿Cómo nos estimula a confiar y a apoyarnos en la Biblia la descripción que hace Pablo de ella como “inspirada por Dios”?

Responda

  • Piense en cuando sintió ansiedad por una tarea ineludible que tenía que realizar, o por su tristeza en cuanto a las tragedias que aquejan a nuestro mundo. ¿Cómo cambia su perspectiva la imagen de Dios soplando en usted?

  • En su estudio personal de la Biblia y en su tiempo de oración, piense en cómo hasta el simple acto de respirar puede servir como una conexión constante con Dios, y como un ancla inamovible de su presencia. Trate de hacer una de las siguientes cosas:

  1. Antes de orar, respire profundamente y sostenga la respiración por un momento. Mientras lo hace, pídale al Señor en oración que remueva cualquier rastro de egoísmo que se haya alojado en su corazón a lo largo del tiempo.
  2. Busque la palabra selah en su Biblia, y lea uno o más salmos. Cuando encuentre la palabra selah que se traduce como “haga una pausa, y piense con calma en esto”, tome un momento para disfrutar de una vivificante y profunda inhalación antes de continuar.
  3. Ya sea que esté orando por usted mismo o por otros, no se apresure para terminar. Por el contrario, separe cada petición con una respiración, lo que le obligará a reducir la velocidad, y a permitir que cada asunto de su tiempo de oración le venga totalmente a la mente.

Repase

Muchos de nosotros somos adictos a la prisa; llenamos el día con tareas, y dejamos poco o ningún espacio para la calma. Esta semana, pase al menos unos minutos cada día reflexionando en silencio. Siéntese en el porche de su casa, dé un paseo por el vecindario, o incluso apague la radio del carro. Job sabía que en la mano de Dios “está el hálito de todo el género humano” (12.10). De manera que, pase tiempo con Dios escuchando el sonido de su propia respiración; escúchelo como un recordatorio de que el Señor está tan cerca como el aire que usted respira.

 

Ilustraciones por Jeff Gregory
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