Sigamos al líder

El camino del discipulado puede llevar a un destino inesperado.

Cuando los discípulos escucharon el mandato del Señor de tomar su cruz y seguirlo, la ansiedad y el temor debieron apoderarse de sus corazones, porque ¿dónde más terminaría ese llamado sino en una tumba? Aunque seguir a Cristo requiere morir, ese no es el destino final para ningún discípulo. Porque Dios no es un sepulturero; es un jardinero.

 

Lea

Para aprovechar al máximo este estudio bíblico, lea Juan 19-20. Pero antes, ore para que el Espíritu Santo le guíe a la verdad que se encuentra en este pasaje. Haga preguntas que puedan no tener respuestas. Pregunte en voz alta, imagínese la escena y tome nota de cualquier cosa que le sorprenda, turbe u ofenda. Y sobre todo, confíe en el Señor. Él es el mejor maestro.

Pasajes clave: Juan 19

 

Contexto

Varios funcionarios presidieron las diferentes etapas del juicio del Señor: Caifás, el sumo sacerdote judío; el gobernador romano llamado Poncio Pilato; y Herodes Antipas, gobernador de Galilea.

 

Reflexione

La escena de Cristo ante Pilato es una lucha épica de poder entre el gobernador, los principales sacerdotes y el Señor.

  • Considere cómo los sacerdotes intentan forzar a Pilato para que ejecute al Señor (Juan 19.4-7), y luego observe la interacción del gobernador con el Señor en los versículos 8-10. Busque indicios del creciente temor de Pilato que afecta su modo de hablar. ¿De qué manera su enfoque reflejaba las tácticas intimidatorias de los sacerdotes? ¿Por qué cree usted que él quiere que el Señor reconozca su poder?

  • Lea la respuesta de Cristo (Juan 19.11). Recuerde que Él no solo está atado y detenido, sino que también ha sufrido brutales agresiones y humillaciones (Juan 19.1-3). Describa cómo imagina el tono y el semblante del Señor cuando le recuerda a Pilato la soberanía de Dios.

  • Por lo que parece, Jesucristo es la persona menos poderosa en esta situación. ¿Por qué cree usted que Él es capaz de comunicar un mensaje tan valiente?

  • A la luz de las palabras del Señor, ¿cómo la apariencia y las circunstancias de una persona no siempre corresponden con su autoridad verdadera?

  • Dios no es un sepulturero; es un jardinero.

  • Vuelva a leer Juan 19.19-22 y reflexione acerca de cómo el letrero que Pilato manda a colocar en la cruz del Señor le sirve en su permanente lucha de poder con los judíos. ¿Por qué cree usted que el gobernador usa la crucifixión de Jesucristo como una oportunidad para deshonrar a los principales sacerdotes? ¿Cómo la deshonra es utilizada como un arma de opresión en el mundo hoy?

 

Continúa la historia

Después de la muerte de Cristo, dos de sus discípulos secretos, José de Arimatea y Nicodemo, asumen la custodia de su cuerpo y lo sepultan.

  • En la comunidad judía, el cuidado y la preparación de un cuerpo para el entierro siempre ha sido considerado como un mitzvá, es decir, no solo un privilegio y una santa responsabilidad, sino también un mandamiento. ¿Por qué cree usted que Dios permite que estos dos discípulos, de cierta manera desconocidos, se encarguen de una tarea tan importante, en especial cuando debe haber otros con mejores antecedentes, que sean más “dignos”?

  • Imagínese la preparación del cuerpo del Salvador para la sepultura, tocando su piel fría, sintiendo el peso adicional que acompaña a la muerte. Debe haber sido muy doloroso para José y Nicodemo. Pero incluso la participación de ellos refleja el triunfo de la resurrección venidera: los nombres José y Nicodemo significan “Dios aumentará” y “Victoria del pueblo”, respectivamente. ¿Cómo lo que acaba de leer cambia la manera en que usted confía en Dios en situaciones sin esperanza?

 

Reflexione

Primero, considere lo que dijo el Señor pocos días antes de su muerte: “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Jn 12.24). ¿Cómo cumple esa analogía la crucifixión de Cristo?

¿Cómo la deshonra es utilizada como un arma de opresión en el mundo hoy?

  • Recuerde que el Señor amonestó a sus discípulos varias veces para que tomaran su cruz y lo siguieran (Mt 10.38, 39; 16.24). En esa cultura, habrían asociado las cruces solo con la ejecución brutal, así que, ¿dónde supone usted que esperaban que terminara un llamado así?

  • Juan 19.41 dice: “Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo…” (énfasis añadido). Al pensar en la probable expectativa de los discípulos, ¿cómo  altera la palabra huerto la idea e insinúa la naturaleza contradictoria de perder la vida para ganarla? Tenga en cuenta que donde perdió el Señor la vida y donde la recuperó, es el mismo lugar. ¿Cómo cambia eso su comprensión de lo que significa tomar uno la cruz y seguir a Cristo?

  • Aunque estamos familiarizados con la historia y podemos entender la resurrección mejor que los discípulos, nunca es fácil morir a uno mismo. Pero Dios es un jardinero, y es fiel para cuidar cada tumba hasta que florezca con nueva vida.

 

Repase

Durante las semanas siguientes, utilice esta sección para repasar el estudio y considerar cómo aplicar el mensaje a su vida.

  • Imagínese caminando con Dios, como lo hicieron Adán y Eva. Ya sea que lo reconozcamos o no, todos sentimos nostalgia por el Edén, ese lugar de comunión cara a cara con el Señor. Pero no hay manera de deshacer la caída; no podemos retroceder a una relación perfecta con Dios. No. Lo único que podemos hacer es avanzar hacia la tumba.

  • Recuerde que la muerte precede a la vida.

  • Al final, Cristo se despertó en un huerto, pero no entró en esa tumba por su cuenta. La preparación física y la transportación de su cuerpo fueron los momentos más vulnerables de su existencia: no estaba allí para supervisar, corregir o dirigir cómo José y Nicodemo cuidaran de Él. En lo que respecta a usted, ¿qué cree que significa esto en términos de confiar en Dios y en los demás cuando está más indefenso? ¿Qué siente al pensar en una entrega tan completa?

  • Las tumbas no suelen ser lugares agradables. Aventurarse en ellas es dirigirse hacia lo desconocido, lo cual provoca, por naturaleza, ansiedad, porque no podemos controlar lo que no conocemos. Considere los aspectos de su vida que le suscitan angustia: ¿podrían ser una “tumba” escondida? Si es así, ¿qué pasaría si muriera tal como se lo pide el Señor? Tenga en cuenta que esta práctica no se trata solo de la salvación. Es un proceso que dura toda la vida en el que Dios hace todas las cosas nuevas.

  • ¿De qué maneras específicas entrar en sus “tumbas” requiere que usted renuncie a tener el control? Si esa posibilidad le asusta, ¿qué necesitaría escuchar de Dios para armarse de valor?

  • Una vez que usted tome su cruz para seguir a Cristo, su destino está determinado y no hay vuelta atrás. Pero a medida que su Gólgota se vislumbra en el horizonte, recuerde que la muerte precede a la vida. Y la única entrada al huerto es la tumba.

Ilustraciones por Adam Cruft

Temas relacionados:  Lectura de la Biblia

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