Sinceridad total

Amar —y ser amado— es ser vulnerable.

¿Imagínese a su pastor, maestro o jefe arrodillado para lavarle los pies. Sin duda, la idea misma le haría retorcerse. Es posible que los discípulos sintieran tal incomodidad cuando, durante una cena, el Señor Jesucristo, su amado líder que había hecho milagros solo posibles para Dios, se inclinó y comenzó a lavarles los pies sucios. ¿Qué quiso decir con esto?

 

Lea

Para aprovechar al máximo este estudio, lea Juan 13. Pero primero, pida al Espíritu Santo que le guíe a la verdad que se encuentra en este pasaje. Haga preguntas que puedan no tener respuestas. Pregunte en voz alta, imagínese la escena y tome nota de cualquier cosa que le sorprenda, turbe u ofenda. Y sobre todo, confíe en el Señor. Él es el mejor maestro.

Apocalipsis

Pasaje clave: Juan 13.1-17

 

Contexto

Cristo sabía que su tiempo en la Tierra estaba llegando a su fin. Sin embargo, aunque era consciente del enorme precio que estaba a punto de pagar, vio su última Pascua como una oportunidad para amar a sus discípulos de una manera sorprendente e inspiradora.

 

Reflexione

De acuerdo con la Concordancia Strong, la palabra griega oida, que significa “conocer, comprender o percibir”, aparece seis veces en este capítulo.

  • Juan señala de manera específica que el Señor conocía y aceptó por completo el plan de su Padre (12. 27, 28; 13.1). ¿Qué conexión ve entre la conciencia del Señor del tiempo que le quedaba y de su decisión de demostrar amor sirviendo a los discípulos?

  • Según el versículo 3, ¿qué tres cosas sabía el Señor, y cuál fue su respuesta a este conocimiento? Describa cómo el reconocer su autoridad, identidad y destino en Dios se relaciona con una actitud de servicio. ¿Ve alguna correlación entre las dos en su propia vida?

  • Piense en la escena inicial de este estudio —de su pastor u otro líder que realiza una tarea humilde para usted. Con esta imagen en mente, considere la reacción de Pedro ante el gesto de Cristo (v. 8). ¿Qué cree que sintieron los discípulos al ver a su líder cuidar de ellos de una manera tan tierna y humilde?

  • Recuerde que el Señor lavó los pies de todos los discípulos, y que Judas recibió tanta atención mientras guardaba su secreto sobre la vileza que había puesto en acción. ¿Qué pensamientos pudieron haber pasado por su mente en ese momento? ¿Y en el momento en que Cristo le entregó el bocado delante de los demás, identificándolo como el traidor (v. 26)?

  • Considere lo que Cristo sabía cuando se arrodilló para lavar los pies de Judas. ¿Cómo afecta esto la manera en que usted se ve interactuando con personas antagónicas? Trate de identificar cualquier duda que pueda tener acerca de servir u orar por las personas que se le oponen. ¿De qué manera podría el versículo 17 ser un estímulo para vencer su desconfianza?

  • Es posible que usted haya escuchado la expresión: “Las acciones hablan más que las palabras”. Note cómo el Señor demostró el amor que sentía tanto con palabras como con acciones. Y en su caso, ¿es más fácil aprender de usted por sus explicaciones o por sus acciones? Trate de recordar algo que intentó enseñar a un amigo o pariente, que podría haber aprendido mejor si le hubiera enseñado a la manera de Cristo.

 

Continúa la historia

Puede ser de conocimiento general que el lavado de los pies era realizado por el sirviente de más bajo rango en la casa. Pero otros detalles, que a menudo se pasan por alto, resaltan la asombrosa ternura y humildad de la acción del Señor Jesucristo.

Cristo vio su última Pascua como una oportunidad para amar a sus discípulos de una manera sorprendente e inspiradora.

  • El comentario de David Guzik señala que en la cultura judía del primer siglo, este ritual debía tener lugar antes de que se sirviera la cena. Sin embargo, el versículo 2 dice que el Señor comenzó a lavar los pies de los discípulos “durante la cena”. Imagínese estar en el lugar de los discípulos: tener a alguien a quien usted admira lavándole sus pies sucios, que ya deberían haber estado limpios. ¿Qué sentimientos surgen en usted? ¿Vergüenza? ¿Timidez? ¿Confusión? ¿Cómo contribuye este ejercicio mental a su comprensión de la fuerte reacción de Pedro (v. 8)?

  • El comentario de Guzik también revela que las representaciones más populares de la Última Cena muestran de manera incorrecta al Señor y a sus discípulos sentados erguidos; en realidad, habrían estado reclinados en una mesa baja en forma de U llamada triclinio. Intente volver a imaginar la escena de esta manera. ¿Cómo enfatiza la postura física de los discípulos su exposición y vulnerabilidad?

  • Recuerde que, desde la perspectiva del Señor, esta noche se trataba de demostrarle amor a los discípulos (v. 1), aunque obviamente también causó cierta incomodidad. ¿Qué le indica eso en cuanto a la naturaleza del amor? Considere ejemplos de su propia vida: ¿Qué tan cómodo se siente al recibir amor? Cuando las expresiones de amor le hacen sentir vulnerable, ¿cómo maneja dicho sentimiento?

Reflexione

Para servir con amor se requiere humildad, pero ser receptores de ese amor también exige que bajemos la guardia.

 

REPASE

Durante las próximas semanas, utilice esta sección para repasar el estudio y considerar cómo se aplica el mensaje a su vida

El Señor Jesús lavando los pies de los discípulos es quizás el ejemplo más célebre de servicio humilde en los evangelios, pero hay algo incluso más hermoso en la escena.

Imagínese estar en el lugar de los discípulos —teniendo a alguien que usted admira lavándole sus pies sucios, que ya deberían haber estado limpios.

  • Eche un vistazo al versículo 8, y observe la respuesta del Señor a Pedro: “Si no te lavare, no tendrás parte conmigo”. Según la Concordancia Strong, la palabra griega utilizada aquí es meros, que puede significar “parte” en el sentido de “suerte” o “destino”. Entonces, ¿cuál diría usted que era el objetivo principal del lavado de los pies —la limpieza o la conexión? ¿De qué manera conectar con otros requiere que expongamos secretos de los que podemos estar avergonzados?

  • Tenga en cuenta que es Cristo y no Pedro el responsable del lavado. ¿Cómo le anima este pasaje a confiar en el Señor?

  • El que nos cuiden puede hacernos sentir vulnerables. Pero es cuando permitimos que Cristo se acerque a lo más sucio de nuestra vida, que experimentamos su amor de manera personal. Observe lo que dijo en el versículo 10 (NVI): “El que ya se ha bañado no necesita lavarse más que los pies; pues ya todo su cuerpo está limpio”. ¿Cómo se relaciona esto con la salvación y la confesión (Tit 3.5; 1 Jn 1.9)? ¿Y cómo confesar nuestros pecados nos acerca al Salvador (Sal 66.18)?

  • Cristo estaba preparando a los discípulos para llevar a cabo la misión en su ausencia. Así que tomó un mandamiento que les era familiar: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lv 19.18), y luego agregó: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado... En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn 13.34, 35). El amor sacrificial debe ser la norma para todos los creyentes y, como sugiere el versículo 35, la manera de hacer crecer el reino.

Ilustrado por Adam Cruft

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