Cuando usted mira lo que hay en esa cuna, ¿qué ve? Parece un pequeño bebé judío. Pero ¿quién es este? Es Dios, envuelto en esas ropas. El soberano del universo, nacido en el mundo que Él creó. Esa cuna estaba hecha de madera y llena de paja. Pero el que yace allí es el que dijo: “Produzca la tierra produzca hierba, semillas y árboles”. Y la tierra, por orden suya, produjo plantas y árboles de todo tipo. Ya sea una secuoya gigante o un pequeño trébol, Él los creó a ambos. Y aquí está Él, descansando sobre esa paja, dividiendo el tiempo por la mitad, con el nombre más poderoso de toda la tierra, habiendo existido antes de que nada de esto estuviera aquí. Este es Dios encarnado. Este es Dios entrando en escena. Este es Dios irrumpiendo en la historia de la humanidad.
—Charles F. Stanley
Leer la descripción del Dr. Stanley sobre el nacimiento del Niño Jesús me trae a la memoria un recuerdo de mi infancia. Por haber crecido en una familia que no celebraba la Navidad, sentía curiosidad por el bebé que era el centro de la festividad. Me preguntaba: ¿Quién fue él, y por qué mis vecinos, mis compañeros de clase y personas de todo el mundo se enfocaban en este niño?
Por haber crecido en una familia que no celebraba la Navidad, sentía curiosidad por el bebé que era el centro de la festividad.
Ahora que entiendo quién es mi Mesías, quiero que otros también lo amen como yo. Pero nuestra percepción general sobre bebés puede interferir con la verdad de la situación. Piense en todas las tarjetas de Navidad con imágenes de un bebé suave y delicado. ¿Y qué de esa dulce figurita de arcilla en el pesebre? Cuando vemos estos símbolos familiares de diciembre, es fácil recordar el desamparo absoluto de todos los recién nacidos que hemos encontrado, e imaginar que el niño muy humano de María no era diferente en absoluto.
Añada a eso nuestra exposición diaria a titulares angustiantes: No es de extrañar que seamos propensos a interpretar por error el poder evidente de los líderes más formidables de nuestro mundo. ¡Pero evitemos hacer suposiciones incorrectas sobre quién tiene autoridad sobre quién! A pesar del pequeño cuerpo humano encarnado de Cristo, no pensemos en ese bebé como algo menos que la plena realidad de quien es Él: el Dios Creador Todopoderoso que creó las galaxias con su palabra e insufló vida al hombre. Sin Él, como declaró Pablo con valentía a los atenienses en Hechos 17.28, ninguno de nosotros viviría, se movería, ni existiría en absoluto.
A pesar del pequeño cuerpo humano encarnado de Cristo, no pensemos en ese bebé como algo menos que el Dios Creador todopoderoso, que creó las galaxias con su palabra e insufló vida al hombre.
Llama la atención que esas ideas fueron expresadas por Pablo —un líder de alto calibre, de linaje distinguido, con una educación deseada y un sentido jurídico brillante, que no mucho antes había estado en una cruzada para desvanecer el movimiento conocido como el Camino. El mismo hombre que estuvo de acuerdo con encarcelar y asesinar a los judíos seguidores de Cristo, se convirtió en uno de ellos. Y luego, debido a su anterior obsesión, se veía a sí mismo como el peor de los pecadores, y en múltiples ocasiones arriesgó su vida para anunciar a Cristo.
Así que, al contemplar las escenas de la Navidad, reconozca quién fue el que yacía en ese pesebre: no solo un niño por completo humano, sino de hecho el Creador de todas las cosas microscópicas e inconmensurables de nuestra galaxia y de todo lo demás. Y, no menos milagroso, el transformador de corazones: el de Pablo, el de usted y el mío.