Saltar al contenido principal
Jardín Botánico Tropical de Hawái, Papaikou, Hawái. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Llamado al compromiso

El Señor le equipará con todo lo necesario para llevar a cabo su voluntad.

Éxodo 3.1-15

¿Cómo responde usted cuando Dios le llama a hacer algo que parece estar más allá de sus capacidades? ¿Vacila o da razones por las que no es la persona indicada? Así respondió Moisés. Pero el diálogo en la zarza ardiente revela dos preguntas que pueden ayudarnos si nos sentimos abrumados por lo que Dios nos pide.

1. ¿Quién es Dios? Presentándose como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (Ex 3.6), el Señor se llamó a sí mismo: “YO SOY EL QUE SOY” (Ex 3.14). El Dios soberano, eterno y que cumple sus promesas no se estaba presentando a un extraño, sino recordándole a Moisés quién era la voz que él estaba escuchando.

2. ¿Quién soy yo? Cuando Moisés dudó de ser el indicado, Dios no destacó sus capacidades, sino que le prometió: “Yo estaré contigo” (Ex 3.12). La suficiencia de Moisés no estaba en sí mismo, sino en la presencia de Dios. Lo mismo ocurre con nosotros: nuestra suficiencia no proviene de nuestra fuerza, sino de Cristo y del Espíritu Santo que habita en nosotros (2 Co 3.5).

¿Le ha dado Dios una tarea difícil? Él conoce sus limitaciones mejor que usted mismo y ya las ha tomado en cuenta. Así que, en lugar de preocuparse por si usted es capaz, enfóquese en la verdad de que Él sí lo es.

BIBLIA EN UN AÑO: EZEQUIEL 32-33