Antes de la fundación del mundo, Dios trazó el plan para su vida y le ofrece guía en el camino de justicia. Nunca tuvo la intención de que lo recorriera solo. Fuimos creados para vivir en relación con otros, y Él provee hermanos en la fe que caminan a nuestro lado como mentores, amigos y colaboradores (1 Ts 5.11).
En la Biblia encontramos hombres y mujeres que buscaron a Dios con la ayuda de otros. Pensemos en Moisés: libertador de Israel, receptor de los Diez Mandamientos y líder del pueblo. Aunque podría parecer una figura solitaria, contó con amigos y familiares que le brindaron consejo y ayuda. En el pasaje de hoy, confió en Aarón y Hur.
Dios diseñó un plan de batalla que involucraba a los tres hombres. Desde una colina, observaban el conflicto contra Amalec. Mientras Moisés tenía su vara levantada, los israelitas prevalecían. Pero cuando su fuerza disminuía, el enemigo ganaba terreno. Así que Aarón y Hur prestaron su fuerza y sostuvieron los brazos de Moisés para apoyar su misión.
Un grupo de personas unidas en el Señor puede hacer mucho más que alguien sirviendo solo. Moisés lo demostró. Fue un líder sabio y formidable, en parte porque contó con el apoyo leal y el consejo de creyentes de ideas afines.
BIBLIA EN UN AÑO: LUCAS 2-3