diciembre 2017

Del corazón del pastor

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la historia de su nacimiento, pero ¿cuánto sabemos acerca de su segunda venida?

por Charles F Stanley

A medida que el año 2017 llega a su fin, nuestras mentes están llenas de recuerdos de la Navidad. Las escenas del pesebre y los villancicos de Navidad nos recuerdan el evento más importante de la historia hasta ese momento. Pero hay algo más grande que sucederá en el futuro: Jesús volverá algún día. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la historia de su nacimiento, pero ¿cuánto sabemos acerca de su segunda venida?

Aunque nos sintamos tentados a evitar los pasajes proféticos porque nos parezcan confusos, estos son la fuente de nuestra esperanza. Todas las profecías acerca de la primera venida de Jesús se cumplieron literalmente, podemos estar seguros que las profecías que anuncian su segunda venida también se cumplirán. A medida que los examinamos, llegaremos a comprender y anhelar lo que nos espera a aquellos que hemos confiado en Jesús como nuestro Salvador.

En primer lugar, la profecía nos dice que Jesús volverá para llevar a su novia (la Iglesia) al cielo. Este evento está descrito en 1 Corintios 15.50-55 y 1 Tesalonicenses 4.13-18. No será un acontecimiento silencioso, como la primera vez cuando nació en un establo en la quietud de la noche. Cuando Jesús regrese, vendrá con estruendo, con voz de arcángel y con trompeta de Dios. Aquellos que han muerto serán resucitados, y nosotros que estamos vivos seremos transformados instantáneamente y recibiremos cuerpos inmortales. Seremos llevados a las nubes para encontrar al Señor en el aire, y nunca más volveremos a estar separados de Él. Esta es nuestra gloriosa esperanza.

Cuando el ángel anunció el nacimiento de Jesús, María y José tuvieron nueve meses para prepararse para el evento. Sin embargo, cuando Él regrese, no habrá ninguna advertencia. Nadie sabe cuándo ocurrirá tal acontecimiento, por eso nos advierte que estemos siempre listos (Mt 24.36-44). Los que no estén preparados se quedarán aquí en la tierra, y enfrentarán el juicio de Dios, por un tiempo. Jesús dijo que habrá “gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá (Mt 24.21).

Para aquellos de nosotros que hemos sido salvos, vivir en obediencia y en santidad es la manera de estar preparados para el regreso de Cristo.

En segundo lugar, debemos considerar qué es lo que significa, estar listos para el regreso de Jesús. Él viene a llevar a los creyentes al cielo, solo llevará a los que han aceptado a Jesús como su Salvador y Señor. Solo ellos estarán listos. A veces la gente me dice que entregarán sus vidas al Señor más tarde, pues ahora están muy ocupados. Pero si postergamos esta decisión crucial, puede que sea demasiado tarde. Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo tenemos antes de morir o antes del regreso de Cristo. En lugar de vivir desprevenidos, debemos prestar atención a la advertencia de Hebreos 4.7: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”.

Para aquellos de nosotros que hemos sido salvos, vivir en obediencia y en santidad es la manera de estar preparados para el regreso de Cristo. Después del rapto, todos estaremos delante del Señor para ser juzgados por lo que hemos hecho. Nuestro destino eterno está asegurado, pero nuestras obras serán evaluadas por Cristo (1 Co 3.10-15). Si lo que hemos hecho tiene valor, recibiremos una recompensa, pero si nuestras obras no tienen valor, no recibiremos nada. Saber esto debe motivarnos a buscar santidad y a vivir en obediencia (2 P 3.11, 14).

Tercero, debemos entender la diferencia entre el rapto y la segunda venida de Cristo. En el arrebatamiento, Jesús viene en las nubes, lleva a su iglesia para encontrarse con Él en el aire, y de allí nos lleva a su casa, el cielo. Por el contrario, en su segunda venida, regresa a la tierra con sus santos para establecer su reino. Esta vez no nos detenemos en el aire. De hecho, incluso sabemos el lugar en el que Cristo posará sus pies, será en el Monte de los Olivos, el mismo lugar, desde el cual ascendió al cielo (Zac 14.4).

No hay señales que precedan el rapto; pero las Sagradas Escrituras si proveen muchas señales de la segunda venida de Cristo. Cuando sus discípulos le preguntaron acerca del tiempo del fin, Jesús les dio una de las explicaciones más largas que se registran en el Nuevo Testamento (Mt 24–25). Muchos años después, el apóstol Juan recibió revelación y escribió más detalles de la segunda venida en el libro de Apocalipsis. Estas profecías tienen el propósito de alentarnos y prepararnos para el futuro. No queremos ser como los judíos del tiempo de Jesús, que no le reconocieron como el Mesías, porque no sabían las señales de los tiempos (Mt 16.3).

En su primera venida, Jesús era un bebé indefenso, parecido a cualquier otro niño judío. Él vino como el Salvador, ofreciéndose a Sí mismo como sacrificio por nuestros pecados, para que pudiéramos ser perdonados y reconciliados con Dios. Pero cuando Él regrese, vendrá como Rey de reyes y Señor de señores, como juez a juzgar la tierra. En lugar de venir humildemente al mundo en un establo, esta vez vendrá con todos sus ángeles, en toda su gloria y poder.

A medida que se acerca el año nuevo, asegúrese de estar listo para encontrarse con el Señor cuando regrese. Si la trompeta suena hoy, ¿está usted seguro de que Jesús le llevará? Es mi oración que la expectativa del regreso de Cristo, le acerque a Él y le anime a vivir con la esperanza de verlo cara a cara.

Fraternalmente en Cristo,

Charles F. Stanley

 

P.D. En Ministerios En Contacto estamos deseosos de tener otro año fructífero, proclamando el evangelio y enseñando la Palabra de Dios. Oramos para que usted sea animado, inspirado y bendecido por medio de nuestros programas y publicaciones a medida que crece en su relación con Cristo. Muchas gracias por sus oraciones a favor de nuestro ministerio.


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