Cuando Nehemías era copero del rey, se preocupó por la situación de los israelitas y su ciudad. Con el permiso del rey, se dispuso a reconstruir el muro de Jerusalén. A pesar de numerosos obstáculos, no permitió que nada lo distrajera.
De su historia, podemos aprender la importancia de:
Estar en el centro de la voluntad de Dios. Cuando Nehemías clamó a Dios por su pueblo y su tierra, el Señor le mostró qué hacer.
Recordar cuál es el objetivo. Nehemías entendía que su prioridad dada por el Señor era reconstruir las defensas de la ciudad. De igual manera, Dios tiene planes para nosotros, y su obra siempre es valiosa.
Cumplir cada tarea. Al tener en mente el propósito del Señor, somos más capaces de permanecer en nuestro lugar designado por Dios, llevar a cabo cada paso y mantener el rumbo.
Identificar con precisión las distracciones. Quienes buscan interrumpir nuestro trabajo, desviarnos o atacarnos personalmente no provienen de Dios. Identificar las situaciones que pueden distraerle le ayudará a mantenerse enfocado.
Cada creyente tiene tareas dadas por Dios (Ef 2.10), y el ejemplo de Nehemías es un modelo a seguir para cumplirlas.
BIBLIA EN UN AÑO: JOSUÉ 4-6