Si usted asiste a la iglesia, entonces Dios le ha dado un pastor para que cuide su alma siendo él un modelo de consagración, al predicar la Palabra, al enseñarle y al exhortarle en justicia, incluso cuando no tenga deseos de escuchar. Él se interesa por su bienestar espiritual y necesita saber que usted también se interesa por él.
Muchos creyentes descuidan animar al pastor porque olvidan que él también es miembro del Cuerpo de Cristo. Puede ser triste y desalentador sacrificarse por la congregación sin sentirse apreciado por ella.
El pasaje de hoy dice que debemos obedecer y someternos a nuestros pastores para que puedan hacer su trabajo con fidelidad y alegría, no quejándose. Pablo dijo que los ancianos [pastores] que gobiernan bien y trabajan duro en la predicación y la enseñanza son dignos de doble honor (1 Ti 5.17).
¿Cuándo fue la última vez que usted le expresó agradecimiento a su pastor? Esta semana, busque maneras de demostrarle su amor. Y, sobre todo, ore por él. No dé por sentado que no necesita intercesión, sino todo lo contrario. Todo pastor necesita saber que su congregación lo valora.
Biblia en un año: Salmos 145-150