¿Alguna vez ha escrito su currículo o historial profesional? Eso requiere mucha habilidad y tacto. Después de todo, es la forma en que uno se le presenta a un jefe potencial. Debe detallar nuestras habilidades y logros de una manera que no sea jactanciosa. ¡Es una tarea difícil!
El apóstol Pablo habría tenido un currículo impresionante (si tal cosa hubiera existido en el primer siglo). En cuanto a sus logros religiosos, los suyos eran muy impresionantes. Se refirió a sí mismo como “hebreo de hebreos”, “fariseo”, “perseguidor de la iglesia” e “irreprensible” ante la ley (Fil 3.4-6). En otras palabras, en lo que respecta a su posición en la cultura judía, Pablo era un hombre casi sin igual.
Pero todo cambió en el camino de Damasco.
Después de conocer al Salvador, Pablo dio un giro de 180 grados con respecto a sus logros. “Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor”, escribió a la iglesia en Filipos. Todas las cosas grandes se convirtieron en “basura” para él, para ganar a Cristo (Fil 3.8). Todos esos títulos y honores fueron dejados a un lado sin lamentarlo ni por un momento. Que todos podamos decir lo mismo.
Biblia en un año: Salmos 44-49