El Señor ha prometido proveer, entonces, ¿por qué a veces no satisface nuestras necesidades? En el pasaje de hoy, su promesa de provisión tiene una condición: se da a “los que andan en integridad” (Sal 84.11). Así que, si Dios no está satisfaciendo nuestras necesidades como pensamos que debería, es posible que tenga para nosotros un plan diferente. Pero también debemos examinarnos para ver si hay algún obstáculo.
PECADO. Cuando vivimos en pecado, la salvación se mantiene intacta, pero la comunión con Dios se interrumpe. Por tanto, nuestras expectativas en cuanto a su voluntad, por lo general, difieren de las de Él.
PARTICIPACIÓN. Otra posible razón es que no hayamos hecho nuestra parte. Aunque Dios es la fuente de todo lo que tenemos, Él nos dice que debemos trabajar (2 Ts 3.10, 11).
DESEOS. Como vimos ayer, tal vez Dios no ha provisto como usted esperaba, porque sus “necesidades” en realidad son solo deseos. Por eso, si lo que usted anhela es un impedimento para cumplir los planes de Dios para su vida, Él se lo negará para proveerle algo mejor.
Recuerde que las acciones y la naturaleza de Dios siempre se alinean. Él responderá a nuestras oraciones para hacernos más como Cristo. Si parece que le está negando algo, confíe en que Él está preparando algo que será todavía mejor.
Biblia en un año: Hechos 10-11