En una obra póstuma titulada Pensées, (la palabra francesa que significa “pensamientos”) el filósofo religioso y matemático Blaise Pascal hablaba del hambre que siente la humanidad y que no puede saciarse con el esfuerzo humano. Vale la pena leer el pasaje, así que hagámoslo juntos.
Pascal escribió: “¿Qué otra cosa proclama este anhelo y esta impotencia, sino que hubo una vez en el hombre una verdadera felicidad, de la que ahora solo quedan la huella y el rastro vacíos? Intenta en vano llenarlo con todo lo que le rodea... aunque nadie puede ayudarlo, ya que tal abismo solo se puede llenar con lo infinito e inmutable; en otras palabras, con Dios mismo”.
Hay una razón por la que la vida se siente vacía: Dios nos creó con un anhelo que solo Él puede satisfacer. No podemos sentirnos realizados sin experimentar el amor transformador e incondicional del Padre celestial. Cristo dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn 10.10). En otras palabras, Dios quiere que nos sintamos llenos, pero eso solo puede suceder a través de una relación con Él.
Podemos conocer el gozo y el contentamiento cuando buscamos a Dios por encima de todo. Ore para que Él le guíe, y pídale que llene su vida como solo Él puede hacerlo (Sal 63.1-5).
Biblia en un año: NÚMEROS 8-10