Algunas personas tienen una idea equivocada en cuanto a ser cristiano. Una vez que se convierten al Señor, esperan que todo vaya sobre ruedas. Sin embargo, Cristo dejó en claro que todos enfrentaremos problemas. Él no fue la excepción: sufrió acusaciones falsas, rechazo y traición.
Como sus seguidores que somos, también podemos esperar dificultades. Algunos problemas surgen de la naturaleza caída del mundo, mientras que otros son el resultado de la guerra espiritual; y podemos causar nuestro propio sufrimiento por ignorancia o pecado. Sin embargo, a veces Dios mismo nos prueba. Aunque es difícil aceptarlo, el Señor nunca permite dificultades a menos que tenga un propósito hermoso. Él siempre nos da las fuerzas para soportar.
Recuerde que Dios permite las luchas para nuestro beneficio. Tal vez sean para purificarnos y prepararnos para servirle. Quizás esté poniendo a prueba nuestra resistencia y devoción, o podría estar revelando su poder sustentador. En este mundo, es posible que nunca sepamos la causa o el propósito de cada desafío. Pero podemos confiar en la capacidad de Dios para salvarnos y hacernos madurar.
¿Qué pruebas enfrenta usted? Cristo comprende su dolor y anhela ser Aquel a quien usted se aferre en los buenos y los malos momentos.
Biblia en un año: 2 Timoteo 1-4