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Lago Vallecito, Durango, Colorado. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Toda una vida de segundas oportunidades

No podemos hacer nada para merecer la bondad del Señor; Él nos la da en abundancia por su gran amor.

4 de enero de 2026

Romanos 5.1-6

Pablo usó una hermosa frase para describir la posición del creyente en Cristo: “mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes...” (Ro 5.2, énfasis añadido). Esto no es un charco de misericordia, sino un océano inmenso. La bondad del Señor es infinita, mucho mayor que todos nuestros errores.

La gracia es esencial para todo creyente: Dios envió a Cristo a la cruz para pagar por nuestro pecado y ofrece su perdón y favor gratuitamente. Sin embargo, muchos malinterpretan esto: hablan de la bondad de Dios como un regalo, pero actúan como si tuvieran que ganarla. Si debemos merecer o trabajar por la gracia, entonces no es un regalo (Ef 2.8, 9).

Aunque la Palabra de Dios aclara que las buenas acciones no nos salvan (Ga 2.16), son valiosas para el crecimiento espiritual y el servicio. Los cristianos estamos llamados a servir al Señor cada día. Aunque desde afuera no se pueden conocer las razones de alguien para hacer el bien, Dios conoce cada corazón.

Tenga en cuenta que servir a Dios para ganar su favor o asegurarse de que le siga bendiciendo equivale a pretender comprar su gracia con obras. ¡Usted no puede hacer nada para merecer la bondad del Señor! Él la derrama gratuitamente sobre los creyentes, así que lo único que usted puede “hacer” es recibirla.

BIBLIA EN UN AÑO: GÉNESIS 12-15

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