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Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Un cuerpo sano

Tendemos a separar nuestra vida espiritual de nuestra vida física, pero eso no es lo que Dios dispuso.

20 de junio de 2022

1 Corintios 6.19, 20

Tendemos a separar nuestra vida espiritual de nuestra vida física, pero eso no es lo que Dios dispuso. Aquel que creó a cada uno de nosotros le da un gran valor a nuestro ser físico (Sal 139.13). El cuerpo humano es una obra maestra que nuestro Creador ha confiado a nuestro cuidado. Y como con cualquier otro recurso, espera que seamos administradores prudentes.

La primera carta de Pablo a los corintios aborda algunos de los aspectos negativos por los que era conocida su ciudad. La gente de la iglesia había estado participando en prácticas repugnantes, entre ellas la inmoralidad sexual y la gula (1 Co 5.1; 1 Co 11.21). Consideraban que este comportamiento estaba separado de su vida espiritual, como si pudieran hacer lo que quisieran con sus cuerpos y aún así ser considerados “buenos cristianos”.

Pero el cuerpo y el espíritu son uno. En 1 Corintios 6.19, Pablo pregunta: “¿Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros?”. El apóstol nos recuerda que el Espíritu Santo de Dios ha venido a morar en cada creyente. Si ha recibido a Jesucristo como Señor y Salvador, entonces su Espíritu vive en usted, y su cuerpo se ha convertido en un testimonio andante. ¿Qué dice su ser físico acerca de su caminar con Cristo?

Biblia en un año: Salmos 50-54

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