La fe de Daniel era inquebrantable. Su confianza en el Señor lo sostuvo cuando fue llevado cautivo y enviado a un país extranjero. También lo fortaleció mientras servía bajo reyes y enfrentaba graves desafíos.
Conocer a Dios y confiar en Él son los dos elementos clave de la fe. Daniel aprendió sobre el Señor desde una edad temprana, y durante su cautiverio sus palabras y acciones mostraron que conocía las Sagradas Escrituras y deseaba obedecer a Dios. Cuando le ofrecieron alimentos contrarios a las leyes dietéticas judías, se arriesgó al pedir otra opción. En el versículo 9 del pasaje de hoy, vemos que Dios hizo que el funcionario le mostrara favor. Al igual que Daniel, debemos dedicar nuestras vidas a aprender y a hacer lo que agrada a nuestro Padre celestial (Col 1.10).
Daniel conocía las Sagradas Escrituras y confiaba en que el Señor cumpliría sus promesas. Cada vez que defendía su devoción por Dios, demostraba su confianza en Él. Sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-nego también tenían una fe inquebrantable: no sabían si Dios los rescataría del horno de fuego, pero creían que Él podía hacerlo (Dn 3.16-18).
¿Desea fortalecer su fe en Dios? Pídale ayuda para confiar en Él como lo hizo Daniel.
BIBLIA EN UN AÑO: NÚMEROS 28-30