Por muy ajetreada que sea la vida, sacamos tiempo para lo que nos interesa. Y, por supuesto, lo más sabio es dar prioridad a lo que Dios valora, como la lectura de la Palabra.
He aquí un pequeño ejercicio que puede ayudarle a darse cuenta de que hay tiempo en su día para leer la Biblia. Fotocopie el libro de Filipenses, córtelo en secciones y péguelo con cinta adhesiva sobre unas columnas de su periódico. Solo ocupará tres columnas. El punto es que si nos tomamos el tiempo para leer nuestras partes favoritas del periódico o escanear los titulares en Internet, podemos, en la misma cantidad de tiempo, leer todo el libro de Filipenses.
Entonces, ¿por qué no empezar por ahí? Abra su Biblia en Filipenses y pídale al Señor que le hable. Mientras lee, ore utilizando las palabras a las que el Espíritu Santo llame su atención, y escuche lo que el Señor quiera decirle.
Orar con las palabras de la Biblia eleva la vida espiritual a un nuevo nivel. Usted se encontrará deseando ir más allá de una comprensión elemental de la fe. Además, querrá ser cada vez más obediente a lo que lee, porque se enamorará más del Autor del libro.
Ricas bendiciones aguardan a quienes guardan sus mandamientos (Jn 14.21), pues entienden mejor a Dios y sus caminos.
Biblia en un año: 1 Samuel 17-18