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Toscana, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El poder del amor

Porque el Espíritu Santo nos capacita, podemos responder a los demás con calma, paciencia y sin quejarnos.

Lucas 15.11-32

En griego, hay cuatro palabras para amor: eros (romántico), filia (amistad), storge (familiar) y ágape (incondicional y desinteresado). El amor de nuestro Padre es ágape: tan poderoso que nos trajo a una relación correcta con Él mediante el sacrificio de Cristo en la cruz (1 Jn 4.10).

La parábola del hijo pródigo nos da un buen ejemplo de este tipo de amor. El ágape es evidente en nuestra vida cuando...

  • Reaccionamos de manera lógica ante la dificultad. El hijo pidió prematuramente su herencia, mostrando una actitud que debió doler a su padre. Aun así, el anciano no permitió que sus sentimientos rompieran la relación ni afectaran su respuesta.

  • Sacrificamos sin quejarnos. Aunque sabía que su hijo estaba actuando mal, el padre cumplió en silencio su petición, eligiendo amarlo y enfocándose en preservar la relación.

  • Esperamos con paciencia. Por su profundo amor, el padre dejó que su hijo se fuera, manteniéndose esperanzado en que reconocería que el pecado no podía darle lo que buscaba.

A medida que la obra del Espíritu nos capacita para dar amor sacrificial, nos convertimos en personas caracterizadas por la calma y la paciencia. Pídale al Señor que le ayude a amar e interesarse por los demás como Él lo haría.

BIBLIA EN UN AÑO: NÚMEROS 14-16