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Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La grandiosa providencia de Dios

A veces nos preguntamos por qué Dios no pone fin a nuestros problemas y dificultades si Él tiene el poder para hacerlo.

Juan 6.43-51

Un día estaba firmando libros cuando un joven se acercó para pedirme un autógrafo. Me dijo que había estado a punto de suicidarse, pero que me había escuchado hablar en la televisión sobre el suicidio. Después de escucharme, dejó el arma y dedicó su vida a Jesucristo.

He escuchado historias parecidas de la intervención del Señor en otras vidas. Dios lo hace dirigiendo a una persona al evangelio. El mensajero no es responsable de la salvación del individuo. Solo Dios puede atraer a alguien hacia Él, transformar un corazón y convertir a un pecador en un santo.

El mundo habla de accidentes, suerte y destino, pero todos estos términos implican que somos víctimas de las circunstancias. La verdad es que Dios es soberano, y el mundo entero está bajo su control. Todo lo que entra en nuestra vida, ya sea una bendición o una prueba, viene porque el Señor tiene una aplicación para ello en su plan, que siempre es para nuestro bien.

A veces nos preguntamos por qué Dios no pone fin a nuestros problemas y dificultades; Él tiene el poder para hacerlo. Sin embargo, Él obra en cada aspecto de nuestra vida de acuerdo con su buena voluntad. No lo entenderemos todo hasta que lo veamos en la gloria. Así que, hasta entonces, debemos confiar en Él y en sus bondadosos propósitos.

Biblia en un año: Génesis 46-48