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Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

La intimidad entre el Padre y el Hijo

¿Anhela usted la clase de relación con Dios que tenía nuestro Salvador? ¿Ha llegado a este tipo de relación por medio de la fe en Cristo?

Juan 5.18-20

Dios recibe una variedad de nombres en la Biblia, y cada uno de ellos arroja luz sobre un aspecto de su naturaleza. Al referirse a Él, el Señor Jesús elegía a menudo el título de “Padre”. Aunque este nombre de Dios se utiliza en el Antiguo Testamento, vemos que su uso aumenta exponencialmente en el Nuevo Testamento.

Muchos de los nombres de Dios hablan de sus maravillosos atributos que lo diferencian de los seres que creó, pero lo que tiene de singular Padre, es que transmite afecto. El Señor Jesús utilizó este nombre no solo porque era el Hijo de Dios, sino también para comunicar que Dios es un Padre para todos los que creen en Cristo.

A lo largo de su tiempo en la Tierra, el Señor reveló con su ejemplo cómo era este tipo de relación estrecha. Dependía del todo de su Padre para recibir dirección, poder y provisión cada día, y cumplía obedientemente cada instrucción. A menudo encontraba un lugar apartado para pasar tiempo a solas con Él en oración.

¿Anhela usted la clase de relación con Dios que tenía nuestro Salvador? ¿Ha llegado a este tipo de relación a través de la fe en Cristo? Si es así, Dios le ha dado el privilegio de acercarse a Él. De hecho, antes de la fundación del mundo, le eligió a usted para formar parte de su familia.

Biblia en un año: Hechos 3-4