Vivimos en un mundo caído, donde la muerte es inevitable. Pero como creyentes, tenemos esperanza porque servimos al Salvador resucitado. ¿Se ha preguntado cómo sería la vida sin la resurrección? ¡Sería desesperación total!
Para ayudarnos a valorar la victoria de Cristo sobre la tumba, consideremos cuál sería el resultado de la vida y la muerte sin la resurrección. En primer lugar, el Señor Jesucristo seguiría muerto. Lo cual significaría que nuestra fe en Él sería sin valor y nuestro mensaje al mundo sería una mentira. Además, Él mismo resultaría falso, ya que afirmó que resucitaría de entre los muertos.
No habría perdón para nuestros pecados, ni posibilidad de reconciliación con Dios, ni esperanza del cielo. Todos los creyentes a lo largo de la historia habrían perecido de verdad. Sin la resurrección, no habría nada positivo que esperar, ningún fin para nuestra fractura y separación del Señor.
Gracias a Dios que nada de eso es cierto. Nuestro Salvador vive (Ap 1.18), nuestros pecados son perdonados, la muerte ha sido derrotada, y los creyentes tenemos la certeza de la eternidad con Él. Tras reflexionar sobre lo desesperanzador que sería todo sin la resurrección, regocijémonos aún más en la grandeza de nuestra salvación.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 SAMUEL 1-3