¿Ha considerado alguna vez que el sentirse incapaz es una bendición? La vida está llena de luchas que revelan nuestra incapacidad y despiertan emociones incómodas que nos hacen sentir inútiles, insignificantes y débiles. A nadie le gustan la frustración y el temor de enfrentarse a retos que sean demasiado grandes para manejarlos, pero Dios puede utilizarlos para nuestro bien. Nuestra tarea es reconocer nuestra impotencia, depender de su poder y dar un paso adelante con confianza en Él.
Sentirse incapaz puede ser una bendición ya que…
- Nos conduce al Señor al reconocer nuestra impotencia.
- Nos libera de intentar hacer la voluntad de Dios con nuestras propias fuerzas.
- Nos motiva a vivir en el poder del Espíritu Santo.
- Nos da la oportunidad de que Dios demuestre su poder.
- Humilla nuestro orgullo.
- Permite que Cristo reciba toda la gloria.
- Produce paz al confiar en Él.
Por medio del poder del Espíritu Santo, los creyentes podemos soportar los problemas y lograr todo lo que el Señor nos llame a hacer. Al aferrarnos a la suficiencia de Cristo, podemos enfrentar cada circunstancia con confianza, no en nosotros, sino en Dios, quien es perfectamente capaz.
Biblia en un año: Zacarías 1-5