¿Le resulta difícil aceptar el amor puro de Dios? ¿Qué podría impedir que un creyente reciba esta maravillosa bendición?
Nuestras relaciones.Aunque parezca irónico, la manera en que amamos puede distorsionar nuestra percepción del amor del Padre celestial, pues como personas imperfectas, amamos de forma imperfecta.
La culpa. Nuestro remordimiento por el comportamiento pecaminoso podría convencernos de que no somos dignos del amor de Dios. Sin embargo, la Biblia nos asegura que nuestro Padre nos ama de manera incondicional.
El legalismo. Muchas personas ven la Biblia como un libro de reglas. Pero Dios nos dio su Palabra para instrucción e inspiración, no como una vara de medir con la cual reparte amor o castigo.
La interpretación equivocada de la disciplina divina. Dios es un Padre amoroso y confiable; su disciplina está ligada a su amor (He 12.5, 6). Corrige nuestro comportamiento para nuestro bien, no como castigo. Cristo ya nos redimió del pecado; Dios no tiene nada en contra de nosotros.
¿Hay algo en su vida que le impida disfrutar por completo del gozo del amor incondicional de Dios? Si es así, entréguelo hoy y reciba la gracia que el Padre da a sus hijos.
BIBLIA EN UN AÑO: SALMOS 35-38