Nuestra vida en Cristo está destinada a ser activa y fructífera, no pasiva ni estéril. Esto es lo que significa para usted: examine lo que tiene y haga algo con ello. Dé buen uso a sus talentos. Si lo único que tiene es tiempo, ore por alguien. Todo lo que ha recibido producirá fruto para la gloria de Dios, pero eso requiere intención y acción. Es una responsabilidad y, como toda responsabilidad, puede ser a la vez emocionante y desafiante.
Ilustración por Jeff Gregory
Contexto
Poco antes de su crucifixión, Cristo relató varias parábolas para enseñarnos qué debemos hacer y cómo vivir durante el tiempo entre su partida y su segunda venida.
Lea
Reflexione
Jesucristo calibra nuestros dones según nuestra capacidad.
El versículo 14 dice que el hombre distribuyó sus “bienes”. La palabra griega huparchó se acerca a “comienzos” o “existencia”; aquí puede entenderse como “recursos”. Mencione qué podría incluir además del dinero. ¿Qué le ha dado Dios para comenzar? Tal vez agudeza, creatividad, una habilidad o un rasgo de personalidad. Reflexione sobre la importancia de recibir lo necesario para “empezar”.
La medida que usó el dueño para la distribución (Mateo 25.15) es un talanton, una unidad de peso asociada con grandes cantidades de plata u oro; en el primer siglo, representaba una suma enorme. ¿Qué quería enseñar Cristo sobre sus provisiones? ¿Cómo influye esto en su visión de su generosidad y de sus expectativas, incluso para el siervo que recibió un solo talento?
Cristo no nos da dones idénticos ni nos mide con el mismo criterio. Él comprende nuestra individualidad y obra conforme a nuestra “propia capacidad” (Mateo 25.15). ¿Cómo le libera esto de compararse con el llamado de otros?
El hombre no dio instrucciones detalladas; sin embargo, dos de los siervos actuaron de inmediato y duplicaron lo que recibieron (Mateo 25.16). ¿Qué nos enseña esto sobre el riesgo, el valor y la iniciativa en el reino de Dios? ¿Qué papel desempeñó la confianza en el éxito que tuvieron?
Continuación del estudio
Dios celebra nuestros esfuerzos fieles y sabios.
Ambos siervos fieles recibieron el mismo elogio. ¿Qué le dice la respuesta del amo acerca de lo que valora (Mateo 25.21, 23)? ¿Qué cree que el Señor Jesucristo está buscando de usted?
La acción fiel nos permite experimentar la complacencia de Dios por nuestro trabajo fructífero. Pero el versículo 19 también nos recuerda que puede haber un largo período entre nuestra labor y la recompensa final. ¿Cómo le motiva la recompensa de los primeros dos siervos a seguir invirtiendo sus habilidades para el Señor?
Si vemos a Dios como un amo severo en lugar de un Padre generoso y alentador, podemos terminar protegiéndonos de tal manera que no hagamos nada. El tercer siervo intentó justificar su falta de acción, pero la verdad es que permitió que el temor venciera su fe, lo que resultó en una mala decisión (Mateo 25.24, 25). La mayordomía requiere acción, no negligencia. ¿Necesita usted cambiar su perspectiva en cuanto al carácter de Dios para que pueda comprometerse con más audacia en lo que Él le ha confiado?
Reflexione
Dios espera que su reino crezca por medio de nuestra labor.
Usted tiene un papel importante que desempeñar en el reino de Cristo. Él le ha confiado algo valioso con lo cual trabajar, y depende de usted descubrirlo y usarlo para la gloria de Dios. La confianza que Él ha puesto en usted no está fuera de lugar, y el Señor espera con gozo el momento de celebrar su éxito y fidelidad.