A lo largo del Nuevo Testamento, a los creyentes se les llama embajadores, elegidos, discípulos y seguidores; pero ¿qué hay del llamado de Dios para que seamos siervos? El Dr. Stanley explica lo que significa responder al llamado de Dios para servirle. Descubra cómo servir a Dios mediante el servicio a los demás.
Bosquejo del Sermón
El servicio es más que un rol que Dios asigna. Es una invitación que nos hace. En el mensaje de hoy, el Dr. Stanley reflexiona sobre lo que significa responder a ese llamado, por qué es crucial para la vida cristiana y cómo asumirlo transforma tanto la forma en que servimos como la persona en la que nos convertimos.
Pasaje clave: Gálatas 5.13
Lectura de apoyo: Juan 12.26; Romanos 12.5, 6; 1 Corintios 12.4, 6, 7; Efesios 4.11, 12; 1 Pedro 4.10; Apocalipsis 22.3
A lo largo del Nuevo Testamento, vemos cómo los creyentes recibieron diversos llamados: a ser embajadores, discípulos, seguidores y soldados. Sin embargo, hay un título que resalta: siervos.
►“Una vida de servicio consiste en entregarnos por completo a Dios al servir a otras personas.”
El llamado a una vida de servicio es una invitación a cumplir el propósito de Dios y experimentar crecimiento espiritual:
Pablo insta a los creyentes en Cristo a usar su libertad para servir a otros con amor y no para satisfacer deseos egoístas (Ga 5.13).
Nuestro Padre celestial honrará a los que aceptan el llamado a servir a su Hijo (Jn 12.26).
El servicio no solo consiste en dar, sino también en crecer espiritualmente. Los desafíos que enfrentamos al servir prueban nuestra fe y la fortalecen.
El crecimiento espiritual no es automático; ocurre al leer la Palabra de Dios, orar y aprender de nuestros fracasos.
En el cielo, adoraremos y serviremos a Dios con gozo (Ap 22.3).
► “Nuestro servicio a Dios es parte de un proceso. Mientras servimos al Señor, crecemos espiritualmente”.
Al servir hacemos uso de nuestros dones espirituales:
Después de ser salvos, el Espíritu Santo nos otorga dones espirituales que deben ser usados para lo que Dios desea que hagamos.
No se nos dan los dones espirituales para nuestro beneficio personal, sino para servir a otros (1 Co 12.7; 1 P 4.10).
El servicio puede ocurrir en cualquier lugar, en cualquier momento, y no solo en el templo.
Cada vez que ayudamos a alguien, estamos sirviendo a Cristo.
Tenemos que estar preparados para servir:
Dios ha constituido pastores y maestros “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio” (Ef 4.11, 12).
Si Dios le llama a servir, también desea que se prepare mediante capacitación e instrucción.
El servicio no es siempre algo fácil de realizar:
El desacuerdo no es una razón válida para alejarnos de lo que Dios nos ha llamado a hacer.
En ocasiones, el conflicto más grande es interno, como las dudas que tenemos, el sentirnos incapaces o la comparación con otros.
Recuerde que la fidelidad es más importante que la perfección.
► “Una vida de servicio es una manera de pensar. Es una actitud que Dios desea ver en la vida de sus hijos, porque fue el modelo que nos dio nuestro Señor Jesucristo”.
Después de ver el sermón
El Dr. Stanley nos recuerda que el servicio es un estilo de vida. Es algo que podemos poner en práctica en una tienda, en la calle, en la oficina, o en cualquier lugar donde nos encontremos. Trate de comenzar cada día pidiéndole a Dios que le muestre a una persona que necesita algo que usted puede proveer, y vea lo que ocurre.
Piense en una o dos personas que conoce que sirven de manera discreta, no para recibir reconocimiento, sino porque es parte de su estilo de vida. ¿Qué es lo que más le llama la atención de esas personas? Considere decirles esta semana lo que su ejemplo ha significado para usted.