Por lo general asociamos la palabra “libertad” con el derecho a vivir como nos plazca y a perseguir nuestros sueños; sin embargo, la definición de libertad del Señor Jesucristo se refiere al estado de nuestras almas. El Dr. Stanley explica qué es lo que nos impide experimentar la verdadera libertad. Descubra las bendiciones de vivir en la libertad que Cristo nos ofrece.
Bosquejo del Sermón
Viejas heridas, hábitos arraigados, miedos que no podemos superar; la mayoría de nosotros enfrentamos obstáculos como estos en nuestra búsqueda de rectitud. Sin embargo, Cristo sigue liberándonos, paso a paso, mientras aprendemos a vivir en Él. En el mensaje de hoy, el Dr. Stanley explica cómo crecer en la libertad que el Señor nos da.
Pasajes clave: Juan 8.28-32
Lecturas de apoyo: Lucas 4.18; 19.10; Juan 10.10; 2 Pedro 1.3, 4
¿Qué significa para usted la libertad? ¿Hay algo en su vida que le impide disfrutarla a plenitud?
► “Nunca será libre por completo hasta que sea libre espiritualmente”.
La verdadera libertad…
No está relacionada con las riquezas, la posición social o el éxito.
Es necesaria para poder disfrutar de todo lo que Dios nos ha dado.
Es parte de nuestro crecimiento en Cristo (Jn 8.28-32).
Jesucristo vino a…
Buscar y salvar lo que se había perdido (Lc 19.10).
Dar vida abundante (Jn 10.10).
Liberar a los cautivos (Lc 4.18).
► “Si estoy tratando de convencer a Dios de que me ame, es porque estoy viviendo en cautividad”.
Las causas de la cautividad en nuestra vida incluyen…
Errores doctrinales que nos han enseñado.
La dependencia en las buenas obras.
Los vicios, como la mentira, el engaño, la inmoralidad sexual y la embriaguez.
Las ataduras emocionales, como el temor, la falsa culpabilidad, el afán, la amargura y el sentir que no podemos ser perdonados.
► “La libertad está basada en una relación personal con Jesucristo. Solo Él puede dar la verdadera libertad”.
La verdad nos hace libres. Siempre debemos recordar…
Nuestra salvación: somos perdonados.
Nuestra posición en Cristo: somos hijos de Dios.
Nuestras posesiones espirituales: hemos recibido todo lo que necesitamos para vivir en santidad (2 P 1.3).
Nuestra nueva naturaleza: la naturaleza de Dios mora en nosotros (v. 4).
Para vivir en verdadera libertad…
Debemos decidir creer que podemos ser libres.
Debemos responder a las circunstancias basándonos en la verdad.
Después de ver el sermón
El Dr. Stanley describió varias formas de cautividad espiritual. Mientras reflexiona sobre esto, ¿dónde siente que Dios le invita a una mayor libertad? Hable con Él acerca de este asunto con toda sinceridad, aunque aún no sepa en qué consiste esa libertad.
Imagínese un aro lleno de llaves: grandes y pequeñas, de oro y plata. Cada una ha sido diseñada para abrir algo. De igual forma, el Señor nos ha dado verdades que nos liberan de todo aquello que nos mantiene cautivos. Durante esta semana, escoja una “llave”, como “soy perdonado” o “no tengo que esforzarme para ganarme el amor de Dios”; y luego, mientras ora, imagínese que abre la puerta que le ha impedido ser libre.