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Jungfrau, Suiza. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Se hizo igual a nosotros

Que podamos confiar en Dios lo suficiente como para dejar nuestra voluntad en sus manos amorosas y capaces.

Filipenses 2.5-8

¿Qué tipo de actitud debe caracterizar a un seguidor de Cristo? Si nos dejamos guiar por las redes sociales, la televisión o incluso por las conversaciones informales en los pasillos de nuestras iglesias, podríamos sentirnos tentados a caer en discusiones y crear polémica. Después de todo, tenemos la espada del Espíritu y deberíamos estar preparados para usarla, ¿no?

Pero esto está lejos de la actitud que el apóstol Pablo incentiva a los cristianos a adoptar. En lugar de hacer valer nuestro peso o exigir a gritos que se respeten nuestros derechos, estamos llamados a tener la actitud del Señor Jesucristo.

La excelente noticia que cambia al mundo es que Dios, nuestro Dios, atempera el poder inherente a su ser, y lo hace mediante la sabiduría y el amor. Nuestro Salvador eligió despojarse a sí mismo y se hizo esclavo. Cristo pudo haber retenido su posición, igual a la del Padre. Pero, en vez de eso, eligió despojarse de poderes, derechos y privilegios para servir al mundo. Dios hizo esto por nosotros. Por toda la humanidad y por toda la creación, “se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil 2.8). Conscientes del sacrificio de Cristo, tratemos de imitarlo sirviendo a los demás sin esperar nada a cambio.

Biblia en un año: 1 REYES 3-5