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Parque Nacional de los Glaciares, Montana. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Tanto lo ordinario como lo milagroso

Dios obra en nuestra vida, en los momentos cotidianos y en los milagros.

1 Reyes 17.2-7

En Isaías 55.8, Dios declaró: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos”. De hecho, uno de los mayores desafíos de la vida cristiana surge de la falta de comprensión de los caminos de Dios. Hay momentos en los que de verdad nos vendría bien un milagro, pero Él no interviene de la manera en que pensamos que debería hacerlo.

Dios obra tanto de manera sobrenatural como de manera cotidiana, y Él determina el método para hacerlo. Por ejemplo, en el pasaje de hoy, Elías comió el alimento provisto de modo milagroso por cuervos, pero su suministro de agua provenía de un arroyo de manera natural. Cuando este se secó, el Señor podría haber hecho brotar más agua de la tierra, pero no lo hizo.

A veces, Dios utiliza medios ordinarios para movernos en una nueva dirección. La reducción del suministro de agua de Elías abrió la puerta para su siguiente misión. Cuando el Señor retiene la intervención milagrosa y deja que su “arroyo” se seque, es porque tiene algo más planeado para usted.

La obra de Dios en los aspectos comunes de la vida es tan milagrosa como su intervención sobrenatural. Busque su “huella” en las actividades cotidianas. Él está allí, abriendo y cerrando puertas, cerrando una puerta mientras abre otra.

BIBLIA EN UN AÑO: ISAÍAS 43-45