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Rosa de frambuesa Strawflower, Luisiana. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Tiempo bien empleado

Descubra cómo el hecho de reducir la velocidad para meditar en la Palabra de Dios puede profundizar nuestro andar con Cristo.

Josué 1.6-8

Dios le dijo a Josué cómo los israelitas tomarían posesión de la Tierra Prometida. Incluyó una instrucción vital: meditar en su Ley de día y de noche y obedecer todo lo que ella decía.

El salmista nos enseña la importancia de meditar en la Palabra de Dios (Sal 1.2, 3). Debemos hacerlo a diario, enfocando nuestra atención en el carácter y los caminos de Dios. Esto implica leer su Palabra con un espíritu de oración, guardar silencio para escuchar su voz y aplicar la verdad bíblica.

Por supuesto, estas cosas no suceden por sí solas. Las distracciones afectan nuestra concentración, por lo que es necesario apartar tiempo para meditar. Considere los beneficios de hacerlo. La meditación…

  • Aquieta nuestro espíritu y permite que Dios nos purifique.

  • Mejora nuestro discernimiento.

  • Agudiza nuestra conciencia de la presencia de Dios.

  • Aumenta nuestro anhelo por su Palabra para conocer mejor a Cristo y percibir su poder.

La meditación puede requerir que nos levantemos más temprano o renunciemos a nuestro tiempo libre. Pero vivir centrados en Cristo, llenos de paz y gozo, depende de nuestro compromiso de enfocar en Él nuestra mente y nuestro corazón cada día.

BIBLIA EN UN AÑO: 1 CRÓNICAS 16-18