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Vista del valle, Parque Nacional de Yosemite, Wawona, California. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Un nombre lleno de promesa

Dios, que siempre ha estado y siempre estará, promete estar con nosotros, siempre.

Éxodo 3.13-15

Cuando Dios se identificó ante Moisés, dijo: “YO SOY EL QUE SOY”. Esto puede parecernos un nombre extraño, pero en esencia, está diciendo que Él ha existido desde la eternidad pasada hasta el presente y en la eternidad futura. En otras palabras, la presencia de Dios es una certeza.

Sin embargo, su presencia se manifestó de diferentes maneras a lo largo de la historia judía. Por ejemplo, cuando Dios dirigió a los hijos de Israel por el desierto, iba delante de ellos en una columna de nube durante el día, y en una columna de fuego por la noche (Ex 13.21). Después de que construyeron el tabernáculo, se reunía allí con Moisés y le hablaba desde arriba del propiciatorio del arca del testimonio (Ex 25.22). Si bien se trataba de manifestaciones físicas visibles, también simbolizaban su presencia eterna.

Luego, cuando Josué llevó a los israelitas a la tierra prometida, Dios dijo: “Estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré” y “Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Jos 1.5, 9). Estas promesas también son para nosotros, pues nos dan la seguridad de que Dios nunca abandonará a sus hijos.

Por tanto, recuerde que nuestro Padre celestial va delante de nosotros para preparar el camino, y nos acompaña en cada situación. Oremos hoy para estar conscientes de su presencia siempre.

Biblia en un año: 2 Pedro 1-3