Para sacarle el máximo provecho a este devocional, lea los pasajes a los que se hacen referencia.
Como cristianos, tenemos la oportunidad de experimentar un gozo profundo y duradero. Es una bendición que proviene de relacionarnos con Cristo y de saber que Él está obrando en cada detalle de nuestra vida. Pero eso no significa que nuestros días estén libres de problemas.
Piense en Pedro cuando caminaba sobre el mar de Galilea azotado por la tormenta (Mt 14.22-33). La barca de los discípulos había sido golpeada toda la noche, dejándolos exhaustos y temerosos, pero a pesar de todo, Pedro tuvo el valor de clamar a su Señor y andar sobre las aguas turbulentas. Solo cuando apartó la mirada de Cristo, el discípulo comenzó a hundirse. Pero incluso entonces, el Salvador se negó a abandonar a su amado amigo. Por el contrario, “se asió de él” y lo rescató.
Lo mismo nos ocurre cuando nos enfrentamos a la adversidad. (Véase el Salmo 126). Si somos conscientes de la presencia del Señor, podemos expresar nuestra gratitud pase lo que pase, porque Dios nos proveerá un camino para superar el desafío.
PIENSE EN ESTO
- ¿Cuál es su “actitud” en tiempos de adversidad? ¿Es miedo, enojo o desesperación, o ve los tiempos difíciles como una oportunidad para confiar y regocijarse en la protección de Dios?
Biblia en un año: Hechos 10-11