“Esfuérzate y sé valiente”, le dijo el Señor repetidamente a Josué cuando se preparaba para guiar al pueblo de Israel a la tierra prometida (Jos 1.6, 7, 9, 18). Nosotros, también, estamos tratando de honrar a Dios en un mundo caído, y por eso necesitamos aliento tanto como lo necesitó Josué.
La seguridad que recibimos de Dios no solo nos ayuda a obedecerlo. También es fundamental para la unidad cristiana (1 Co 1.10), lo que a su vez nos motiva a vivir y amar como ordenó el Señor Jesús. Así que, si debemos ser “uno”, como oró el Señor en Juan 17, es útil recordar lo que Dios ha hecho por todos los que creemos en Él.
Comience por considerar su propia vida. Si conoce a Cristo, entonces en algún momento escuchó el evangelio y respondió con fe. Dios le perdonó y redimió, dándole “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2 P 1.3). Pero usted no es el único que ha recibido esta bendición; Él la ha concedido a todos los creyentes.
Esa es una razón poderosa para vivir como uno con nuestros hermanos en la fe. En los próximos días, echaremos un vistazo a algunas de las bendiciones que vienen de la unidad en Cristo.
Biblia en un año: JOB 35-38