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Parque nacional Zion, Utah. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Buscar dirección: El primer paso

A través de la confesión humilde se eliminan las barreras que nos impiden escuchar la dirección de Dios.

1 Juan 1.8-10

Al abandonar el camino del mundo, los creyentes eligen un camino estrecho (Mt 7.13). Sin embargo, no estamos destinados a vagar a ciegas por él. El Espíritu Santo es nuestro guía. Pero ¿alguna vez ha tenido usted dificultades para discernir su divina guía?

Buscar la dirección de Dios comienza con la limpieza del corazón; es decir, mirando primero hacia nosotros mismos. Podemos preguntar: “Padre, ¿hay algo en mi vida que interfiere con mi comprensión de lo que estás diciendo?”. El pecado estorba este proceso, pues nubla nuestro juicio y nuestra experiencia del poder del Espíritu Santo.

La Biblia enseña que Dios nos limpia de toda injusticia cuando confesamos nuestros pecados (1 Jn 1.9). También advierte que quienes se aferran al pecado no reciben su atención (Sal 66.18). Sin embargo, aun cuando fallamos, Dios nunca abandona a quienes lo llaman Padre (He 13.5).

La limpieza forma parte esencial del proceso de recibir la dirección divina. El Espíritu Santo nos muestra el pecado y nos da la capacidad para enfrentarlo, por lo que a menudo regresamos a este primer paso de purificación en nuestro caminar. Al hacerlo, podemos experimentar de manera continua un crecimiento espiritual profundo y una renovación constante.

BIBLIA EN UN AÑO: 1 REYES 15-17