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Sacramento Valley, California. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

Cómo cultivar una conciencia pura

Mantenga una conciencia sana leyendo las Sagradas Escrituras, orando, obedeciendo a Dios y confesando cualquier pecado con prontitud.

1 Corintios 2.10-16

El Señor nos ha dado una conciencia para protegernos. Para fortalecer y confiar en este sistema de advertencia, debemos comprometernos a tomar ciertas acciones:

  • Aplique la Palabra de Dios. Al practicar “la perfecta ley, la de la libertad” (Stg 1.25), su conciencia se fortalecerá al conocer mejor el corazón de Dios.

  • Tome decisiones mediante la oración. En lugar de elegir lo que suena bien, lleve cada asunto a Dios en oración.

  • Acepte obedecer a Dios. Al querer actuar según la voluntad del Señor, pregúntese: ¿Qué quiere Él que haga? Esto le ayudará a discernir y seguir la guía del Espíritu.

  • Adquiera sensibilidad a la convicción del Espíritu. Como creyentes, no estamos condenados, pero debemos distinguir entre convicción y condenación. El Espíritu nos señala con claridad lo que requiere arrepentimiento, sin dejarnos con una culpa vaga.

  • Entréguese a la voluntad de Dios.Comprométase cada día a ser un “sacrificio vivo”, y su conciencia lo acercará al Señor. Al renovar su manera de pensar, comprobará que la voluntad de Dios es “buena, agradable y perfecta” (Ro 12.1, 2 NVI).

BIBLIA EN UN AÑO: JUECES 16-17