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Parque Nacional del Cañón Bryce, Utah. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

¿Cuál es su verdadero propósito?

La plenitud no proviene de lo que obtenemos o logramos en la vida, sino de conocer y servir a Dios.

1 Samuel 16.6-13

¿Cuál es su motivo para vivir cada día?

Basar nuestras aspiraciones en “seguir adelante” suele terminar en decepción. Tal vez ya ha alcanzado la meta de ahorrar para el futuro o ascender en la escala corporativa. Y quizás está dando a obras benéficas y sirviendo en la iglesia, pero aún sigue sintiéndose insatisfecho.

Si es así, hay una verdad que necesita escuchar: Dios nos da la vida por una razón: para servirle a Él. Nadie encuentra paz sin entender este hecho. Nuestra sociedad nos enseña que el placer, la prosperidad y la popularidad nos harán felices. Pero vivir al servicio de uno mismo siempre nos deja vacíos.

Sea lo que sea que lleguemos a ser en esta vida, nos formamos día a día. Considere a David: fue ungido rey mucho antes de asumir el trono (1 S 16.12) y pasó años sirviendo a Dios en lugares humildes mientras se preparaba como líder. Su historia muestra que descubrir el propósito de Dios es el camino más seguro hacia el éxito.

El propósito de nuestro Padre para nuestra vida surge de su amor perfecto. No podemos saber todo lo que ha preparado, pero podemos confiar en su plan. Entréguese al Señor y diga: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22.42).

BIBLIA EN UN AÑO: 2 REYES 7-9