¿Alguna vez ha estado en una situación en la que las personas le han tratado mal? Tal vez en este mismo momento está enfrentando una situación difícil en el hogar, el trabajo o la escuela.
La manera de enfrentar las dificultades es acudir a Dios en oración. Nuestro Padre celestial nos invita a acercarnos a su trono para recibir su perspectiva y orientación en cuanto a cómo reaccionar. En ese tiempo de oración, a menudo luchamos entre nuestros deseos de evitar el conflicto y el plan de Dios, que nos llama a avanzar con fe.
Al buscar al Señor con humildad en oración, lo invitamos a tomar la iniciativa y cumplir su plan. La Biblia promete que Él es nuestro amparo, auxilio y fortaleza (Sal 46.1). Puede guiarnos de maneras inesperadas, pero siempre para nuestro bien y su gloria.
Orar de rodillas es un gesto de humildad que nos recuerda que Dios es el Señor y nosotros sus siervos. Incluso quienes no pueden arrodillarse físicamente pueden mostrar humildad, y Dios lo reconoce. Él lo sabe todo y puede ablandar corazones y abrir mentes, algo que nosotros no podemos hacer. Hagamos de la oración una práctica diaria y veamos cómo Dios obra en nuestra vida y en la de quienes nos rodean.
BIBLIA EN UN AÑO: 2 REYES 1-3