Hay personas, incluidas algunos cristianos, consideran a la Trinidad una jerarquía, pero eso no es bíblico. La Biblia muestra que las tres personas de la Trinidad son plenamente Dios:
Padre—Hay muchos lugares en los Evangelios donde el Señor Jesucristo se refiere a Dios como su Padre (Mr 14.36; Jn 5.17, 18).
Hijo—Juan 1.1 identifica al Señor Jesucristo como divino. Aunque Él nunca se llamó a sí mismo “Dios”, su Padre le aplicó ese título (He 1.8). Además, afirmó ser uno con el Padre (Jn 10.30), reconoció tener autoridad ilimitada (Mt 28.18) y aceptó adoración (Jn 9.38).
Espíritu Santo—Al igual que el Padre, la Biblia presenta al Espíritu Santo como omnisciente (1 Co 2.11) y omnipresente (Sal 139.7). La divinidad del Espíritu Santo se confirma cuando Cristo instruyó a los discípulos a bautizar a los nuevos creyentes en el nombre de los tres miembros de la Deidad (Mt 28.19).
La Biblia confirma que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son igualmente Dios. Funcionan como una sola unidad —nadie es más importante o menos esencial que los otros. Los tres están enfocados en su plan para la humanidad: salvación, transformación y gloria para Dios.
BIBLIA EN UN AÑO: DEUTERONOMIO 3-5