Saltar al contenido principal
Castillo de Sooneck, Río Rin, Alemania. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El contentamiento del creyente

Al descansar en la fidelidad de Dios, podemos estar contentos —sin importar lo que enfrentemos.

Filipenses 4.10-13

Solemos asociar el contentamiento con los buenos momentos; si algo sale mal, nuestra satisfacción desaparece. Pero el pasaje de hoy nos dice que Pablo aprendió a estar contento sin importar sus circunstancias. Lo que quiere decir que no estamos a merced de las circunstancias y podemos aprender a estar contentos pase lo que pase. Debemos recordar que:

  • Pablo estaba contento porque descansaba en la fidelidad de Dios. Sabía que Él tenía el control y obraba todo para el bien de sus hijos (Sal 103.19; Ro 8.28). Siempre hay seguridad en su mano soberana y amorosa.

  • Su contentamiento también fluía de un enfoque en Cristo. Aunque escribía desde la prisión, Pablo no se sumía en la autocompasión. En su carta a los Filipenses, habló de Cristo, mostrando que su mayor anhelo era conocerlo, experimentar su poder y hallar gozo incluso en los sufrimientos (Fil 3.10). Cada situación era una oportunidad de acercarse más a su Salvador.

Las circunstancias no pueden producir un contentamiento duradero, pero este se puede encontrar en el Señor Jesucristo. Rendir nuestra vida a Él puede que no cambie la situación, pero nos cambiará a nosotros. Entonces, sin importar qué dificultades surjan, podemos estar verdaderamente satisfechos.

BIBLIA EN UN AÑO: DEUTERONOMIO 9-11