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Guerrero masái, reserva nacional de Masái Mara, Kenia. Fotografía por Charles F. Stanley.
Meditación diaria

El más alto honor del creyente

Nuestra mayor responsabilidad como creyentes es servir fielmente al Señor.

Juan 12.24-26

La Palabra de Dios describe a los creyentes como “embajadores” (2 Co 5.20), “soldados” (2 Ti 2.3) y “santos” (Ef 2.19). Pero quizá el honor más alto es ser llamados siervos del Dios Altísimo. Desde la perspectiva del mundo, quienes mueren a sí mismos para seguir al Señor pueden estar en el último lugar; sin embargo, en realidad, son los primeros en su reino (Mt 20.16).

Dios nos coloca en situaciones, lugares y ministerios donde podamos tener un impacto para Cristo. Pensemos en la madre que cría hijos piadosos o en quien, postrado, ora fielmente por su iglesia. Aunque no impliquen reconocimiento mundano, ambos sirven al Señor, y Él se agrada de tal fidelidad.

No hay posiciones sin importancia en el reino de Dios. El tipo de servicio puede cambiar según las etapas de la vida, pero siempre estamos a su servicio. Para cumplir sus propósitos, el Señor usa cualquier tiempo, talento y recurso que tengamos.

El servicio al Señor no se trata de lo que hacemos, sino de cuán bien hacemos todo lo que Él nos ha encomendado (1 P 4.10). Un buen siervo comparte tanto la actitud de humildad de Jesucristo como su motivación de alcanzar a las personas con el amor de Dios.

BIBLIA EN UN AÑO: JEREMÍAS 6-8